Resultados de las pajareadas mensuales de enero 2019 del Club de Observación de Aves Alzacuanes, en el Refugio de Vida Silvestre Corralitos (RVS), Francisco Morazán.

Contribuidores de la nota: Jeffrey Canaca, Helder Pérez y Gilberto Flores-Walter.
Edición para la página web:  Karla Lara.


Fotografía 1:  Total de participantes durante el 1er monitoreo en el RVS Corralitos. Foto: Helder Pérez.

Los bosques de pino-encino son ecosistemas frágiles, esto debido a que son vulnerables o susceptibles a las acciones de aprovechamiento insostenible, es decir, la tala indiscriminada sin ningún control. Estos ecosistemas, son hábitat de un sin número de especies animales, tanto residentes como migratorias, mismas que usan de refugio estos sitios que son característicos a alturas que van desde los 600 a los 2300 metros sobre el nivel del mar (msnm).

Este ecosistema en particular, es el hogar temporal del Chipe cachete dorado[1] (Setophaga chrysoparia – Golden-cheeked Warbler), especie migratoria de distribución restringida y cuyo estatus de conservación se considera “En Peligro de Extinción” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), no solo por la mencionada perdida de hábitat, sino también por el decaimiento de la población por diferentes factores que incluso alteran o afectan su reproducción.


Fotografía 2:  Individuo de Setophaga chrysoparia. Por Helder Pérez.

El fenómeno climático conocido como “El Niño”, es una condición climática que afectó enormemente a Honduras, ya que vivimos al menos tres años consecutivos una temporada seca extensa, con muy pocas precipitaciones, lo que provocó que los árboles de pino fueran más vulnerables al ataque de la plaga del gorgojo descortezador (Dendroctonus frontalis).

Durante el viaje hacía el RVS Corralitos, en la salida al norte de Francisco Morazán, se pasa por los bosques mixtos de pino-encino de Zambrano, la cual ha sido afectada por el fenómeno del gorgojo descortezador, y cuya degradación es visible desde la carretera; y que, en años anteriores, era una zona caracterizada como una de las más verdes y de clima fresco debido a la altura y la cobertura vegetal predominante.

Una vez se llega al Refugio, los integrantes del club, logramos identificar que aparte de ser una zona también afectada por el gorgojo, existe también ganadería extensiva, la cual limita una regeneración natural del bosque. Sin embargo, en las partes más altas del Refugio, esta regeneración se da con libertad o sin interrupción alguna por esta práctica, quizá por la ausencia de esta, restricciones de los propietarios o porque el ganado no llega hasta esa zona.


Fotografía 3: Panorámica desde RVS Corralitos. Foto: Gilberto Flores-Walter.

En vista de lo anteriormente mencionado, es importante considerar que más allá de existir regeneración natural, procesos de restauración de bosques a través de la reforestación, certificación de propiedades privadas, entre otras acciones, es necesario comenzar el trabajo de concientización comunitaria, puesto que son los habitantes de las comunidades aledañas a estas zonas de reserva, los administradores y protectores de estos sitios. Para ello, es necesario generar acercamientos con actores clave de estas comunidades, conocer procesos y costumbres, así como ver y comprender la naturaleza desde el punto de vista de la comunidad, generar intercambio de conocimientos, así como compartir con ellos, los resultados de las visitas de clubes de observadores de aves, para que se tenga un mejor conocimiento sobre la avifauna de estos sitios. Estas, consideramos nosotros, que son buenas oportunidades para generar alianzas con las comunidades cercanas a la ciudad capital y fortalecer la misión para la cual fueron creados los clubes y la ASHO.

Durante las giras, participamos seis miembros del Club y dos externos, y logramos reportar 74 especies de aves, de las cuales, 60 fueron residentes y 14 migratorias, con un total de 352 individuos. Entre las especies destacadas, se encuentran[2]: Colibrí montés pecho verde (Lampornis sybillae – Green-breasted Mountain-Gem), Chipe cachete dorado (Setophaga chrysoparia – Golden-cheeked Warbler), Coa de ocotal (Mountain Trogon – Trogon mexicanus), Urraca crestada (Steller’s Jay – Cyanocitta stelleri), Serenqueque (Bushy-crested Jay – Cyanocorax melanocyaneus), Trepador (Brown Creeper – Certhia americana), Pinzón nuca blanca (White-naped Brush-Finch – Atlapetes albinucha), Cheje chupasavia (Yellow-bellied Sapsucker – Sphyrapicus varius), y Chipe rabadilla amarilla (Yellow-rumped Warbler – Setophaga coronata).


Fotografía 4: Total de participantes durante el 2do monitoreo al RVS Corralitos. Foto: Helder Pérez.

Enlaces de los listados completos subidos a eBird:

Listado #1: https://ebird.org/view/checklist/S51394541

Listado #2: https://ebird.org/view/checklist/S51670720


[1] Nombre común en español tomado de: Mejía Parada y Zelaya Alberto. 2015. Honduras Birding Paradise Checklist. Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO).

[2] Nombres comunes en español tomado de: Mejía Parada y Zelaya Alberto. 2015. Honduras Birding Paradise Checklist. Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO).

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