UNA REVISIÓN DEL BINOCULAR EYESKEY CLAIRVOYANT HD 10X42: BARATO, PERO FUNCIONAL.

Colaborador de la nota: Mayron McKewy Mejía, miembro de la ASHO. Revisión de texto: Karla Lara, miembro de la ASHO.

Para los que vivimos el día a día siendo técnicos de campo, colaborando en diferentes ambientes y situaciones, es imprescindible estar equipado con lo que podamos cargar, usar y darle mantenimiento. Mi primer binocular fue de una marca llamada Binolux con especificaciones 8×42. Era grande, pesado, con una óptica que dejaba mucho que desear, sus cristales tenían un polarizado anaranjado que a leguas cualquiera te encontraba, no era contra el agua, ni tenía la capacidad de no empañarse. Era lo que tenía. No era lo mejor, pero me ayudó mucho el tiempo que duró y como muestra de su soporte en el campo, aún lo conservo en alguna caja.

Con el paso de los años he usado varios modelos de marcas como Vortex, Eagle Optics, Celestron, Nikon, Bushnell y Polaris. En ocasiones solía pensar en ¿qué pasaría si mi binocular sufre un accidente en su óptica y ya no me funciona?, ¿cómo voy a seguir observando aves? Esa paranoia impulsiva me obligó a conseguir otro binocular para reemplazar la pérdida o daño de mi unidad principal y también, para prestar a alguien que lo ocupase en alguna pajareada. De este modo, conseguí un binocular extra para  dichas situaciones, pero también, para ayudarme en el trabajo de campo con aves a distancia. ¡Así que conseguí un Eyeskey Clairvoyant HD 10×42!


Fotografía 1. Eyeskey Clairvoyant HD 10×42. El nombre de la marca no es una pegatina que se pueda desprender, sino una parte plástica que viene incrustada en la parte frontal. Mayron McKewy Mejía ©

Personalmente, soy un devoto usuario de los binoculares 8×42 porque suelen ser del tamaño ideal para mis manos, no son tan largos y pesados y en ese rango hay mayor variedad de modelos a escoger. Así que acostumbrarme a un 10×42 es todavía un proceso que va en buen camino.


Fotografía 2. Es un binocular ligero que calza bien, al menos en mis manos. Su textura es de plástico suave y que parece estar muy bien compactada con la parte interna, por lo que no se siente pequeños espacios con aire como en otros binoculares. Mayron McKewy Mejía ©

Su aumento es de 10x y la diferencia es notoria, considerando que mis otros binoculares han sido con aumento de hasta 8x. Se alcanza a ver a una distancia considerable y las aves pueden ser identificadas con mejor precisión al verse más cerca.  Esto lo he aplicado en aves acuáticas que usualmente tienen buena luz. Pero también con rapaces en vuelo, las cuales he podido, primeramente, encontrarlas rápidamente con el binocular e identificar consecuentemente. Su rango mínimo observación es de 7 m. Al tener 42 mm de diámetro en sus lentes objetivos, su capacidad de entrada de luz se limita a la captación de fotones por esos pequeños espacios, que no pueden ser mucho, pero considerando que contiene recubrimientos multicapas (5 elementos en 3 grupos) que proveen un mayor flujo de luz, compensa, dependiendo  de la situación. En las fotos en línea de este binocular, los lentes objetivos aparecen de color verdoso, pero en verdad no traen ningún polarizado. El armazón de plástico del Eyeskey Clairvoyant HD 10×42 es agradable al tacto y no resbaladizo como en otros modelos de binoculares que la textura es rígida y sin posibilidad de amortiguar una caída. Posee una entrada para adaptador de trípode que podría ser útil, si se le saca provecho al aumento en un ambiente como una laguna o una playa, donde las aves no se mueven, pero rara vez he visto alguien usar un binocular con trípode. Casi todos los actuales binoculares traen ese pequeño agujero para el adaptador de trípode, pero personalmente, considero que es inverosímil.


Los dispositivos móviles de los lentes oculares o “eyecups” son muy resistentes,  no lucen nada frágiles, lo que se traduce en otro punto a favor. He visto en otras marcas cómo estas piezas son tan débiles que terminan desprendiéndose o dañándose en el mejor de los casos. Una prueba no patentada, y usada por este servidor para medir la fragilidad de estas piezas, consiste en colocar el binocular en una superficie plana y utilizando una mano con los dedos índice y pulgar para levantarlas. Si utiliza más que esos dos dedos o la otra mano para evitar que se mueva todo el binocular, entonces tienen una buena resistencia, siendo esto aceptable, y evitando que en campo, si dichas piezas están levantadas, no se bajen por la acción del andar o cada vez que apoyamos nuestros ojos en un binocular. Mientras que si hace este mismo ejercicio y ve que fácilmente puede subir las piezas sin dificultad, tenga por seguro que presentará algunos de los inconvenientes mencionados anteriormente.

Al ser un binocular de techo (tubos rectos), sus dimensiones son más compactas que un binocular tipo porro. Este estilo es el más usado hoy en día, por mejor óptica y más ergonómicos. El binocular Eyeskey Clairvoyant HD 10×42 tiene una longitud de 145 mm, lo mismo que  mi 8×42. Con un peso de apenas 1.2 libras  lo convierte en un peso pluma de los binoculares que he usado, incluso mi 8×42 es más pesado que este. A nivel personal uso la correa sobre el cuello como una preferencia. Hay personas que prefieren un arnés donde se distribuye mejor el peso del binocular y no recae todo en el cuello. Siendo un peso ligero, este binocular no cansa para nada al final del día. En una mano, el peso sigue siendo considerablemente bajo. Sin embargo, la correa con la que viene el binocular es de material rígido que puede causar irritación en el cuello después de cierto tiempo. Tampoco es muy gruesa y más parece una pequeña cinta. Además de tener seguros que se aflojan a cada momento. Por tal razón, uso una correa esponjosa de otro binocular para mejor comodidad. Otro dato a destacar es que la perilla de enfoque es un tanto lenta para alcanzar un objetivo de forma clara. Además, esta perilla no genera la mejor maniobrabilidad, por no tener la mejor tracción para los dedos. Con práctica se puede superar este impase.



Fotografía 3. El anillo dióptrico se ubica en el lente ocular derecho. Adaptando la visión a un ajuste más claro dependiendo de la vista del usuario. Es una ventaja la posición de este anillo, puesto que existen binoculares con otra especie de perilla en el centro del dispositivo para regular este mecanismo, pero son más sensibles y con facilidad se mueven accidentalmente y se debe de ajustar nuevamente. Mayron McKewy Mejía ©.

En términos generales, todo el binocular en sí es muy sólido en cada una de sus partes, dando la sensación de ser muy durable ante cualquier circunstancia o usuario extremo. En su página web, Eyeskey hace mucha referencia, en este modelo, a su buena óptica y el material de elaboración. En el pequeño manual que acompaña la caja del binocular no menciona su resistencia al agua, pero sí hace énfasis en cuidado básicos, que en una traducción literal recomienda “mantenerlo en un agradable y seco lugar o en una caja seca. Después usarlo en días lluviosos o por la noche, asegúrese de secarlo antes de guardarlo en un lugar seco”. Si bien no menciona que es un dispositivo “waterproof” es entendible y aplicable la recomendación que ellos hacen, incluso para cualquier otro binocular con resistencia al agua. Este binocular posee tapones para los lentes oculares y se adhiere en este caso a la correa, mientras que los lentes objetivos poseen tapones individuales que son también muy ergonómicos y fáciles de colocar, pero personalmente no los uso. Habiendo dicho lo anterior, es indispensable mantener el binocular en óptimas condiciones para su uso y así su vida útil se alargará considerablemente. En una ocasión, usé un binocular que no era contra el agua para subir Cerro La Picucha en el Parque Nacional Sierra de Agalta, de los 14 días de viaje, 12 días llovió a cántaros, pero dándole los cuidados correctos, el binocular sobrevivió.



Fotografía 4. Equipo que contiene el binocular. Correa principal, correa con ganchos para estuche, manual y franela de limpieza. Se muestran los tapones de los lentes oculares, no los objetivos. Mayron McKewy Mejía ©.

Al momento de escribir esta nota (15 marzo 2020), el binocular se encontraba a un precio de US $ 49.99  en Amazon y la página de Eyeskey. Este precio es accesible. Tome en consideración que en Honduras no hay una tienda que distribuya variedad de modelos de binoculares para la observación de aves. En ocasiones, puede conseguir dispositivos tipo porro y suelen ser terriblemente pesados o de mala óptica. Las compañías que poseen casilleros en los Estados Unidos para compras en línea fijan precios por volumen de carga o si el envío es, por avión o por barco, que usualmente tarda más en llegar.

Si usted está considerando la adquisición de un binocular extra o para regalar a un observador de aves, este podría ser una buena opción, por su tamaño, precio, óptica, alcance y material resistente. En más de un mes de uso creo que ha llenado mis expectativas, aun siendo solamente la unidad de reserva. Me ha funcionado perfectamente con un grupo de aves específico, las playeras, y ha brindado confianza en su uso diario. Puede ser una marca totalmente desconocida para todos, pero con diseños vanguardistas.

Posdata: Lo correcto es decir en singular BINOCULAR y en plural BINOCULARES.


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