The Honduran illustrated checklist: the importance in rating pictures. (La lista ilustrada de Honduras: la importancia de calificar las fotos)

Written by / Escrito por: Nic Zimmer
Birding enthusiast & ASHO member / Observador de aves entusiasta y miembro de la ASHO

(Spanish translation / Traducción al español: Karla Lara)

**This article was written in July 2019, so some of the data may have changed**
**Este artículo fue escrito en julio de 2019, por lo que algunos de los datos pueden haber cambiado**

My two bits here comes out of a conversation with Oliver Komar.  I was voicing my frustration that I thought that some pictures on the Honduran illustrated checklist weren’t very representative. Or maybe more honestly, I was curious as to how many of my pictures were on the list, specifically about some pictures of mine that I particularly liked.   And I came across at least one that I thought is / was better than the one rated as the best on the Honduran illustrated checklist. One such example is that of the Black-bellied Whistling Duck (BbWD) (Dendrocygna autumnalis). / Mis pensamientos escritos aquí provienen de una conversación con Oliver Komar.  Estaba expresando mi frustración porque pensaba que algunas de las fotografías en la lista ilustrada no eran muy representativas.  O, sinceramente, tenía curiosidad de cuantas de mis fotos aparecían en la lista, específicamente aquellas fotos que me gustaban particularmente.  Y encontré al menos una que yo pensé (o pensaba) que era mejor que la que estaba calificada como la mejor en la lista ilustrada para Honduras.  Un ejemplo de esto es la del pichiche común (Black-bellied Whistling Duck – Dendrocygna autumnalis).


It appears that the algorithm for the eBird picture rating places a higher value or importance on the number of ratings a photograph has rather than the overall rating.  This makes sense if you think of the law of averages.  The more ratings a picture has then the closer to a “true” value it should be.  However, there are several photographs that are actually quite good but have very few if any ratings.  For example, in my opinion, for the BbWD, my picture is better.  Three people have rated it earning it an overall rating of 5 stars.  Now we don’t know if all three people rated it as a 5 or only two of them did.  On the flip side of this example is the photo which is listed as the best by eBird.  Six people have rated it and it has an overall rating of 4 stars.  Again, we don’t know how many people have judged it as a 3, 4 or 5-star picture.  Another example is the Aplomado Falcon (Falco femoralis).  The photograph that appears on the checklist has three ratings and an overall rating of 4 stars and the next pic has two ratings for an overall score of 5 stars. / Parece que el algoritmo para calificar las fotos en eBird otorga un mayor valor o importancia al número de clasificaciones que tiene una fotografía, que a la clasificación en general.  Esto tiene sentido, si piensas en la ley de los promedios.  Cuantas más clasificaciones tiene una imagen, debería estar más cercano a un “valor verdadero”.  Sin embargo, hay fotografías que en realidad son bastante buenas, pero tienen muy poca o ninguna calificación.  Por ejemplo, en mi opinión, para el pichiche común, mi foto es mejor.  Tres personas lo han calificado, y le otorgan un puntaje de cinco estrellas.  Ahora, no sabemos si las tres personas la calificaron con cinco, o si solo dos lo hicieron.  Por otro lado, en este mismo ejemplo, está la foto que eBird enumera como la mejor.  Seis personas la han calificado, con una calificación general de cuatro estrellas.  De nuevo, no sabemos cuántas personas le han dado a la foto puntaje de tres, cuatro o cinco estrellas.  Otro ejemplo es la del Halcón aplomado (Aplomado falcon – Falco femoralis).  La fotografía que aparece en la lista tiene tres puntajes, y una calificación promedio de cuatro estrellas y la siguiente foto, tiene dos puntajes, y una calificación promedio de cinco estrellas.

Also with the law of averages, when the pics have few ratings, just one new rating has a bigger effect on which pictures are used on the illustrated checklist, for instance, the Snowy Cotinga (Carpodectes nitidus).  The picture that is there now, wasn’t there originally as only one person had rated it until I clicked on the star which reflected my opinion.  My rating propelled it onto the checklist as both pictures have two ratings, but now, the one I rated has an overall rating of 5 compared to a 4 for the other. / También, con la ley de los promedios, cuando las imágenes tienen pocas calificaciones, una nueva calificación tiene un mayor efecto en las imágenes que se usan para la lista ilustrada, por ejemplo, la Cotinga blanca (Snowy Cotinga – Carpodectes nitidus). La imagen que está actualmente, no es la que estaba originalmente, ya que solo una persona había calificado la foto, hasta que hice clic en la estrella, reflejando mi opinión.  Mi puntaje impulso a que apareciera en la lista, ya que ahora ambas fotos tienen dos puntajes, pero ahora, la foto a la que yo le di mi puntaje, tiene una calificación promedio de cinco estrellas comparada con la clasificación de cuatro de la otra foto.

When discussing this topic with Oliver, he brought up the point that the illustrated checklist really has the idea of competition at the core of its creation.  He planted the seed that I compile a list of those whose pictures are currently being used on the illustrated checklist (There may be some changes in this data if people have rated pictures recently.)  There are 95 different photographers contributing pictures to the 721 photographed species in Honduras.  Fifty-two of them with two or more.  Below are the top three photographers whose snapshots appear on the illustrated checklist.  John’s position is due to his distinct dominance in the shore and pelagic birds. / Cuando discutí este tema con Oliver, el mencionó que la lista ilustrada tiene el concepto de competencia, como el núcleo de su creación.  Él plantó la semilla para que compilará una lista de aquellos cuyas fotografías están siendo utilizadas actualmente en la lista ilustrada (pueden haber cambios si personas han calificado fotos recientemente). Existen 95 diferentes fotógrafos que están contribuyendo con imágenes de las 721 especies fotografiadas para Honduras. Cincuenta y dos de estos, con dos o más fotos. Abajo aparecen los fotógrafos en los primeros tres lugares, y cuyas fotos aparecen en la lista ilustrada.  El primer lugar de John se debe a su dominio con aves pelágicas y playeras.

Place / Posición Photographers / Fotógrafos # of pictures / # de fotos
1 John van Dort 169
2 Alfonso Auerbach 79
3 Oliver Komar 72


So, this is my plea for everyone to take time to rate pictures.  Why should we?  First, for the sake of bringing birders to Honduras.  Good quality pictures that show the characteristics of each species will aid birders from other countries in deciding to choose where to go for their next birding experience.  Species they would be able to see for themselves.  This is the reason that I personally don’t place a high value on pics where the individual bird is being held by someone.  Pictures showing characteristics also help science through showing variations and therefore examples used in articles explaining differences & help in identifying species.  Oliver and John have done just that (; When quality pics are identified, then they are also available for possible use in identifying apps such as Merlin. / Entonces, esta es mi súplica para que todos se tomen un tiempo en calificar las imágenes.  ¿Por qué?  Primero, para atraer observadores de aves a Honduras.  Fotografías de buena calidad que muestran las características de cada especie, ayudarán a los observadores de aves de otros países a decidir a donde realizarán su siguiente viaje de observación de aves. Especies que pueden observar por ellos mismos. Esta es la razón, por la que yo, personalmente, no brindo una calificación alta a fotos donde alguien está agarrando a un ave. Fotografías que enseñan características también ayuda a la ciencia en mostrar variaciones y, por lo tanto, en ejemplos utilizados en artículos explicando las diferencias y ayuda en identificar especies.  Oliver y John han hecho exactamente esto.  Cuando se identifican fotos de buena calidad, entonces estás están disponibles para posible uso en aplicaciones para identificar aves, como Merlin.

In the previous paragraph, I mentioned not liking pics of birds being held by someone or having been captured.  These are valid pictures from a scientific perspective.  My not liking them is a personal preference.  I’m not suggesting that some type of rubric, checklist or other guidelines for rating pics be created.  Everyone should rate pictures that appeal to him or her.  When I do rate pictures, I usually start by just perusing the pictures of a particular species and when one catches my eye, I take a closer look at it.  If upon closer inspection it still grabs my fancy, then I’ll rate it.  I’m not trying to tell people how to rate the pictures on eBird.  All I ask is that people do rate them. / En el párrafo anterior, mencione que no me gustaban las fotos donde las aves están en las manos de alguien o han sido capturadas.  Estas son fotos válidas desde una perspectiva científica.  Que no me gusten, es una preferencia personal.  No estoy sugiriendo que un tipo de rúbrica, lista de verificación u otras pautas para calificar fotos sea creada.  Todos deberían calificar las fotos que les atraen.  Cuando yo califico fotos, usualmente inicio buscando las fotos de una especie en particular, y cuando una me llama la atención, la miro más de cerca.  Si después de una inspección más profunda, todavía me gusta, la califico.  No estoy tratando de decirle a la gente como calificar fotos en eBird. Lo único que pido es que las califiquen.

I leave you with three pics of Yellow-throated Euphonias (Euphonia hirundinacea).  Which one do you like best? / Los dejo con tres fotos del fruterito cuello amarillo (Yellow-throated Euphonia – Euphonia hirundinacea).  ¿Cuál les gusta más?


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ASHO participó en un taller de la Lista Roja de la UICN en Tegucigalpa

Contribuidor de la nota: John van Dort, integrante del comité científico y miembro de la Asociación Hondureña de Ornitología

Entre el 1 y el 4 de julio del presente año, un grupo de aproximadamente 20 personas participó en una sesión de entrenamiento sobre la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organizada por Wildlife Conservation Society (WCS) con el apoyo de DiBio/MiAmbiente e ICF.

Representantes de ONGs hondureñas dedicadas a la conservación como la Fundación en Ciencias para el Estudio y Conservación de Biodiversidad (INCEBIO), Programa para la Conservación de Murciélagos en Honduras (PCMH), Panthera Honduras y la Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO) participaron en este taller, que tuvo lugar en el Hotel Escuela Madrid de Tegucigalpa y fue dirigido por Jennifer Luedtke, Gerente de las evaluaciones de la Lista Roja de la UICN en Global Wildlife Conservation. John van Dort, miembro del Comité Científico de la ASHO, representó a la Asociación en este taller.

El objetivo del mismo, era capacitar a los participantes en la evaluación del estado de conservación de las especies de acuerdo con los criterios de la Lista Roja de la UICN. La Lista Roja, establecida en 1964, es la fuente de información más completa sobre el estado mundial de conservación de las especies animales, hongos y plantas. La capacitación consistió en charlas sobre diversos aspectos de la Lista Roja de la UICN, así como sesiones prácticas de grupo, para aprender a aplicar cada uno de los criterios de la Lista Roja y evaluar con precisión el estado de conservación de ciertas especies. Se invitó a los grupos a escribir y motivar las evaluaciones de especies, que luego se compartieron y discutieron con los demás participantes. En el último día, los participantes realizaron un examen para evaluar sus conocimientos sobre el proceso de evaluación de la UICN.

Fotografías del taller sobre la metodología de la Lista Roja de UICN en Tegucigalpa, realizado del 1-4 de julio 2019. John van Dort©.

Esta sesión de capacitación fue un primer paso para poner en marcha un proceso para evaluar la mayoría de los taxones hondureños, que será llevado a cabo por grupos especializados de biólogos hondureños, y eventualmente, conducirá a la publicación de la Lista Roja Hondureña de Especies de Preocupación para la Conservación, que serán ratificadas por el Gobierno hondureño y que serán implementadas por la UICN. Un grupo de taxones—los anfibios— ya ha sido evaluado en Honduras en marzo, y los integrantes del Comité Científico de la ASHO, pronto iniciarán las evaluaciones para las aves de Honduras con apoyo de otros miembros de la Asociación.

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¿Dónde están ahora? Trayectoria de participantes del taller introductorio al manejo de redes de neblina y anillamiento de aves de 2015

Contribuidores de la nota: Fabiola Rodríguez y Mayron McKewy Mejía; y revisado y editado para el blog por Karla Lara, todos miembros de la ASHO.

En abril de 2015 y con el apoyo de varias instituciones nacionales e internacionales, miembros de la ASHO organizaron un taller que capacitó a diez personas provenientes de cinco países de la región centroamericana en el uso adecuado de redes de neblina y anillamiento de aves. Después de 5 días, 7 sesiones de campo y 13 presentaciones teóricas en el bosque húmedo del Parque Nacional Azul Meámbar (PANACAM), en el departamento de Cortés, Honduras, los participantes adquirieron conocimientos para poder ser parte de oportunidades de trabajo en el campo de la biología, proyectos de investigación y conservación de aves. El taller también fue una oportunidad para promover la capacidad de enseñanza por parte de instructores Latinoamericanos. Ana María González, Roselvy Juárez y Pablo Elizondo lideraron cada sesión de entrenamiento siguiendo los estándares del Consejo de Anillamiento de Norte América (o North American Bird Banding Council).

Para miembros de la ASHO, ejecutar este taller significó aprender sobre colaboraciones inter-institucionales, reforzar colaboración entre miembros para asegurar la logística y descubrir que existe capacidad de crear oportunidades para capacitación en técnicas necesarias para investigación. Esta última es importante ya que ASHO tiene como uno de sus cuatro pilares de enfoque es la investigación de aves. En esta nota, a solo cuatro años de la ejecución del taller compartimos dónde están algunos de los participantes y qué hacen ahora. Al divulgar sus experiencias, sueños y metas, esperamos resaltar que en Latinoamérica existen profesionales con ánimos y capacidad de sobrellevar obstáculos. (Las narrativas fueron proporcionadas por cada participante y editadas para esta nota).


Sofía Rosales – Guatemala

Sofía actualmente trabaja como técnico de campo para una empresa transportadora de energía en Guatemala. Sus labores incluyen ejecutar monitoreos de aves como el Chipe de Mejillas Doradas (Setophaga chrysoparia – Golden-cheeked Warbler) y el Colibrí Garganta Verde (Lampornis viridipallens – Green-throated Mountain Gem). Estos monitoreos han requerido de sus habilidades en avistamiento de aves y uso de redes de neblina: “Esto [sus experiencias] también me ha permitido compartir y enseñar los métodos aprendidos en el curso con compañeros de trabajo que no tienen tanta experiencia con el manejo de aves y montaje de redes, para hacerlo de una forma correcta y que no tenga repercusiones sobre las aves”. Entre sus planes está continuar capacitándose en anillamiento a través de su aplicación a pasantías y voluntariados. Además, su meta es realizar un doctorado con aves y cambio climático usando una base de datos de diez años de registros de anillamiento y datos complementarios en la vertiente atlántica de Guatemala.

Fotografía 1. Sofía manipulando aves en su trabajo: “[El taller] fue una excelente oportunidad de aprendizaje y me ha ayudado muchísimo”. Sofía Rosales ©.

Guillermo Funes – El Salvador

Actualmente, Guillermo trabaja para Paso Pacífico en un proyecto de monitoreo de Psitácidos en tres zonas de El Salvador. Algunas de sus funciones principales dentro de este proyecto es la identificación de zonas prioritarias para la alimentación y anidación de la lora nuca amarilla (Amazona auropalliata – Yellow-naped Parrot), y estimar su densidad; así como también monitoreo de nidos. Aunque para este estudio no usa redes de neblina, considera que el taller fue de utilidad e interés: “Aprendí [durante el taller] sobre las estrategias de muda y los protocolos para manejo de redes. A mí me interesa mucho seguir aprendiendo sobre el uso de redes, para futuros proyectos de investigación que tengo en mente”. Entre sus metas espera obtener una pasantía para afianzar sus conocimientos de uso de redes y anillamiento en la estación Point Blue Conservation Science en California, EEUU.

Fotografía 2. Guillermo no solamente es diestro en el uso de redes, sino que también en la grabación de cantos de aves. Guillermo Funes ©.

Marcio Martínez – Honduras

Marcio trabaja para el Instituto de Conservación Forestal (ICF) en la Reserva de Hombre y Biosfera del Río Plátano, parte de la Mosquitia hondureña, realizando esfuerzos de investigación y conservación con aves consideradas objetos de conservación para la Reserva, como la Guara Roja (Ara macao – Scarlet Macaw), la Guara Verde (Ara ambiguus – Great Green Macaw) y el Águila Arpía (Harpia harpyja – Harpy Eagle), entre otras actividades. Este trabajo le ha permitido documentar en la zona 413 especies de aves (> 50 % de aves que se han documentado en Honduras). Marcio comenta que inmediatamente después del taller realizó giras de campo en las cuales aplicó sus conocimientos adquiridos: “Sin duda [el taller] ha sido uno de los mejores procesos de aprendizaje sobre aves en los que he participado, tanto por el profesionalismo de los especialistas que impartieron el taller como por los compañeros que lo recibimos. Sin duda, lo aprendido nos ha servido de mucho ya que ahora podemos colocar – como se debe – una red, sacar y manipular las aves con más habilidad que antes”.

Fotografía 3. “Seguiremos trabajando dentro de nuestras limitaciones para seguir aumentando el conocimiento sobre las aves y su importancia en la reserva”. En la foto, Marcio sosteniendo un Mosquero Real (Onychorynchus coronatus – Royal Flycatcher) en lo profundo de la Biosfera del Río Plátano. Mayron McKewy Mejía ©.

Aparte de su crecimiento profesional, Marcio reconoce que la colaboración con la ASHO y sus especialistas, han permitido el enriquecimiento de su conocimiento sobre las aves de Honduras, logrando así reportes de aves raras como el Gavilán menor (Accipiter superciliosus – Tiny Hawk). Sus metas a futuro incluyen continuar monitoreando las aves en Río Plátano, en especial, aquellas que son objeto de conservación.

Hermes Vega – Honduras

Hermes actualmente trabaja en el Parque Nacional Montaña de Celaque (PNMC), como coordinador del Programa de Monitoreo Biológico e Investigación de MAPANCE, organización co-manejadora de esta área protegida. Sobre el taller comenta: “Me ha servido de mucho como punto de partida para el estudio de aves, ya que ahí empecé a estudiar la taxonomía, el manejo de aves capturadas en redes e identificar los cambios de plumaje que tienen algunas”. Hermes comparte algunas actividades que se llevan a cabo en el PNMC: “Actualmente, tenemos un un fuerte componente de monitoreo de aves, en sincronía y convenio con la ASHO y contribuyendo activamente en la generación de datos en eBird y algunas tesis especificas en estimación de densidad de algunas aves de interés. Así mismo, se cuenta con dos clubes de observación de aves, uno recientemente creado desde el seno de nuestra institución co-manejadora del Parque y la Biosfera Cacique Lempira”.

Fotografía 4. Hermes no solamente ha trabajado con aves, sino que también ha hecho enormes aportes en la botánica hondureña. Mayron McKewy Mejía ©.

Stefany Flores – Honduras

Stefany aplicó sus conocimientos del taller de anillamiento en su tesis de licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras con apoyo de la organización IdeaWild. Su estudio consistió en anillar y evaluar la organización social y hábitos alimenticios de individuos de Carpinteros Belloteros (Melanerpes formicivorus – Acorn Woodpecker).

Recientemente publicó los resultados de esta investigación, los cuales también fueron presentados en el Congreso Honduras Bio-Diversa en 2016. Actualmente se encuentra postulando a programas de maestría. Mientras tanto, trabaja como técnico de osos perezosos en The Sloth Institute en Sarapiquí, Heredia, Costa Rica. Entre las actividades que realiza incluye: seguimiento mediante radiotelemetría y realización de observaciones de comportamiento de perezosos de dos dedos (Choloepus hoffmanni) y perezosos de tres dedos (Bradypus variegatus) reintroducidos y salvajes.

Fotografía 5. Stefany, con su especie de estudio, el Carpintero Bellotero o Guaracaca (Melanerpes formicivorus – Acorn Woodpecker). “[La experiencia del taller] fue muy enriquecedora y los conocimientos adquiridos fueron muy útiles para la realización de mi tesis de licenciatura”. Stefany Flores ©.

Mayron McKewy Mejía – Honduras

Una vez finalizado el taller de redes de niebla, Mayron se involucró en el monitoreo de invierno del Chipe Ala Amarilla (Vermivora chrysoptera – Golden-winged Warbler) en 2015 en sitios como Parque Nacional La Tigra, Monumento Natural El Boquerón, Universidad Nacional de Agricultura y Parque Nacional Sierra de Agalta, como contraparte nacional del estudio de esta especie de la postulante a PhD Ruth Bennett, de la Universidad de Cornell. Inicialmente se enfocó en realizar una innumerable cantidad de conteos por puntos, para luego realizar capturas de estas aves, para llevar a cabo todo el proceso morfométrico y la colocación de geolocalizadores en los machos. Esto último, con el propósito que en 2016 se recapturaran la mayor cantidad de individuos y extraer los geolocalizadores para revisar la información obtenida en un año y así determinar sus rutas de migración más detalladamente.

Junto con Marcio Martínez del ICF, visitó una de las zonas más remotas del este de Honduras, en donde se colocaron redes y al mismo tiempo se brindó los conocimientos básicos a un técnico que labora en dicha institución de Gobierno. Los últimos tres años ha participado como técnico en consultorías de energía renovable en Francisco Morazán, Choluteca y Valle. Actualmente se encuentra coordinando una estación de monitoreo de supervivencia invernal (MoSI) en el oriente del país con apoyo del Institute for Bird Populations, dentro de la Reserva Privada Finca Las Palmas (LAPA). “La idea es contar con esta estación de monitoreo de aves funcionando en 2019, adherida a la Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO) y que, con apoyo de diversos sectores, tenga estabilidad para mantener el aprendizaje de las aves. Lo que se aprende con un ave en mano es una cuestión insuperable”.

Fotografía 6. Mayron comenzó anillando de forma voluntaria hace más de una década en el Parque Nacional La Tigra en una estación MoSI. Cathrine Sørensen ©.


Ana María González – Colombia

Ana recibió entrenamiento en el programa de anillamiento de aves de Klamath Bird Observatory, en Oregon, Estados Unidos y fue la primera anilladora y entrenadora latinoamericana certificada por el Consejo de Anillamiento de Norte América (NABC, por su sigla en inglés) en octubre del 2006. Desde entonces, ha entrenado a más de 100 anilladores de aves en Colombia, Perú, Chile, Costa Rica, Honduras, Estados Unidos y Canadá. Así describe su experiencia como anilladora y entrenadora: “Los programas de entrenamiento en anillamiento de aves son críticos para crear capacidad que permita el desarrollo de programas de anillamiento e investigación en América Latina. Solo a través de un buen entrenamiento y práctica es posible adquirir estándares éticos y técnicos rigurosos que permitan colectar información de alto valor científico, mientras se garantiza la seguridad y bienestar de las aves”. Durante los últimos 10 años, Ana ha estudiado la ecología de las aves migratorias que viajan desde Norte hasta Sur América, y el anillamiento ha sido una herramienta crítica para responder sus preguntas de investigación: “A través del anillamiento de aves he podido determinar, por ejemplo, qué hábitats ocupan las aves migratorias una vez llegan a Sur América, qué hábitats son importantes para su sobrevivencia, y como el uso de estos hábitats puede afectar otros procesos como las fechas y la velocidad de migración en su viaje de regreso a Norte América durante la primavera. Esta información es crítica para la planeación del manejo y conservación de hábitats de invierno”. Además de su utilidad en investigación, Ana considera que esta técnica es útil como herramienta de divulgación: “Las sesiones de anillamiento también son una oportunidad invaluable para conectar y sensibilizar a las comunidades locales y a público en general con el fascinante mundo de las aves”.

Fotografía 7. Ana tiene un vasto conocimiento de las aves que migran a las tierras neo tropicales, por lo que ha dedicado tiempo para estudiarlas tanto en Norte América como en Sur América. En la foto, Ana liberando uno de los pequeños colibríes capturados en PANACAM durante el taller. Mayron McKewy Mejía ©.

Roselvy Juárez – El Salvador

La experiencia de anillamiento de Roselvy comenzó en febrero del 2006 cuando fue seleccionada para participar en el taller de Técnicas de Monitoreo de Aves organizado por SalvaNATURA en el Parque Nacional El Imposible, El Salvador. Esta experiencia fue el inicio de una trayectoria de anillamiento: “De inmediato, y con muchas expectativas, inicié como voluntaria en el programa de Monitoreo Permanente de Aves de SalvaNATURA, asistiendo en el anillamiento y monitoreo de aves capturadas con redes de neblina en al menos tres estaciones durante cada mes. En otoño de 2007 tuve el privilegio de participar en una pasantía internacional en el Programa de Monitoreo de Aves Terrestres de Point Blue Conservation Science.” Desde 2007 a 2011, coordinó el monitoreo de tres estaciones del programa de Monitoreo Permanente de Aves de SalvaNATURA en El Salvador, así como el monitoreo de aves en la Reserva Biológica Uyuca en Honduras.

Aparte de su aporte como anilladora en estos países Centroamericanos, Roselvy obtuvo una certificación otorgada por el North American Banding Council (NABC) que la acredita como anilladora de paseriformes y especies cercanas a los paseriformes y en 2010 obtuvo su acreditación como entrenadora en anillamiento. Sobre sus motivaciones para especializarse en esta técnica: “Uno de los principales motivos por el cual decidí volverme anilladora, y posteriormente entrenadora, es porque esta técnica de monitoreo genera información valiosa sobre la historia de vida de aves residentes, así como también datos que pueden ser utilizados para el manejo y conservación de aves residentes y migratorias”. Roselvy ha logrado transmitir sus conocimientos sobre criterios científicos, principios éticos y procedimientos adecuados para poder realizar monitoreo y anillamiento de aves terrestres a muchos voluntarios que han colaborado con ella. Su participación como entrenadora de este taller, le permitió compartir con los otros dos entrenadores, Ana María González y Pablo Elizondo, y colaborar en la capacitación de 10 participantes de toda la región centroamericana. “Participar en ese taller fue una experiencia muy enriquecedora a nivel regional. Gracias Ana María y Pablo por compartir sus conocimientos. Gracias a la a la Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO), y específicamente a Fabiola Rodríguez y John van Dort, por organizar el taller e invitarme a colaborar como organizadora y entrenadora”.

Fotografía 8. Roselvy, entrenadora de anillamiento acreditada por el NABC. Impartiendo el curso de técnicas de uso de redes de neblina y anillamiento en Honduras. Ana María González ©.

Fotografía 9.  Durante las largas sesiones de aprendizaje en las montañas del Parque Nacional Cerro Azul Meámbar. En escena; Ana María González, Pablo Elizondo, Orlando Jarquín, Roselvy Juárez, Sofía Rosales y John van Dort. Mayron McKewy Mejía ©.

Una medida para estimar la efectividad y el aprovechamiento de un programa o un taller es ver el seguimiento de quienes tomaron ese tiempo y encontrar que todo el esfuerzo fue aprovechado. Dicho de otra forma, la capacidad de transferir los conocimientos adquiridos en el desenvolvimiento de sus trabajos es la mejor manera de comprender que el producto final es de provecho en cuanto a la inversión recibida. Se agradece a Missouri Conservation Heritage Foundation por haber patrocinado este importante taller para la región centroamericana y a todos los participantes, por continuar implementando los conocimientos adquiridos.

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Resultados de las pajareadas mensuales de enero 2019 del Club de Observación de Aves Alzacuanes, en el Refugio de Vida Silvestre Corralitos (RVS), Francisco Morazán.

Contribuidores de la nota: Jeffrey Canaca, Helder Pérez y Gilberto Flores-Walter.
Edición para la página web:  Karla Lara.

Fotografía 1:  Total de participantes durante el 1er monitoreo en el RVS Corralitos. Foto: Helder Pérez.

Los bosques de pino-encino son ecosistemas frágiles, esto debido a que son vulnerables o susceptibles a las acciones de aprovechamiento insostenible, es decir, la tala indiscriminada sin ningún control. Estos ecosistemas, son hábitat de un sin número de especies animales, tanto residentes como migratorias, mismas que usan de refugio estos sitios que son característicos a alturas que van desde los 600 a los 2300 metros sobre el nivel del mar (msnm).

Este ecosistema en particular, es el hogar temporal del Chipe cachete dorado[1] (Setophaga chrysoparia – Golden-cheeked Warbler), especie migratoria de distribución restringida y cuyo estatus de conservación se considera “En Peligro de Extinción” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), no solo por la mencionada perdida de hábitat, sino también por el decaimiento de la población por diferentes factores que incluso alteran o afectan su reproducción.

Fotografía 2:  Individuo de Setophaga chrysoparia. Por Helder Pérez.

El fenómeno climático conocido como “El Niño”, es una condición climática que afectó enormemente a Honduras, ya que vivimos al menos tres años consecutivos una temporada seca extensa, con muy pocas precipitaciones, lo que provocó que los árboles de pino fueran más vulnerables al ataque de la plaga del gorgojo descortezador (Dendroctonus frontalis).

Durante el viaje hacía el RVS Corralitos, en la salida al norte de Francisco Morazán, se pasa por los bosques mixtos de pino-encino de Zambrano, la cual ha sido afectada por el fenómeno del gorgojo descortezador, y cuya degradación es visible desde la carretera; y que, en años anteriores, era una zona caracterizada como una de las más verdes y de clima fresco debido a la altura y la cobertura vegetal predominante.

Una vez se llega al Refugio, los integrantes del club, logramos identificar que aparte de ser una zona también afectada por el gorgojo, existe también ganadería extensiva, la cual limita una regeneración natural del bosque. Sin embargo, en las partes más altas del Refugio, esta regeneración se da con libertad o sin interrupción alguna por esta práctica, quizá por la ausencia de esta, restricciones de los propietarios o porque el ganado no llega hasta esa zona.

Fotografía 3: Panorámica desde RVS Corralitos. Foto: Gilberto Flores-Walter.

En vista de lo anteriormente mencionado, es importante considerar que más allá de existir regeneración natural, procesos de restauración de bosques a través de la reforestación, certificación de propiedades privadas, entre otras acciones, es necesario comenzar el trabajo de concientización comunitaria, puesto que son los habitantes de las comunidades aledañas a estas zonas de reserva, los administradores y protectores de estos sitios. Para ello, es necesario generar acercamientos con actores clave de estas comunidades, conocer procesos y costumbres, así como ver y comprender la naturaleza desde el punto de vista de la comunidad, generar intercambio de conocimientos, así como compartir con ellos, los resultados de las visitas de clubes de observadores de aves, para que se tenga un mejor conocimiento sobre la avifauna de estos sitios. Estas, consideramos nosotros, que son buenas oportunidades para generar alianzas con las comunidades cercanas a la ciudad capital y fortalecer la misión para la cual fueron creados los clubes y la ASHO.

Durante las giras, participamos seis miembros del Club y dos externos, y logramos reportar 74 especies de aves, de las cuales, 60 fueron residentes y 14 migratorias, con un total de 352 individuos. Entre las especies destacadas, se encuentran[2]: Colibrí montés pecho verde (Lampornis sybillae – Green-breasted Mountain-Gem), Chipe cachete dorado (Setophaga chrysoparia – Golden-cheeked Warbler), Coa de ocotal (Mountain Trogon – Trogon mexicanus), Urraca crestada (Steller’s Jay – Cyanocitta stelleri), Serenqueque (Bushy-crested Jay – Cyanocorax melanocyaneus), Trepador (Brown Creeper – Certhia americana), Pinzón nuca blanca (White-naped Brush-Finch – Atlapetes albinucha), Cheje chupasavia (Yellow-bellied Sapsucker – Sphyrapicus varius), y Chipe rabadilla amarilla (Yellow-rumped Warbler – Setophaga coronata).

Fotografía 4: Total de participantes durante el 2do monitoreo al RVS Corralitos. Foto: Helder Pérez.

Enlaces de los listados completos subidos a eBird:

Listado #1:

Listado #2:

[1] Nombre común en español tomado de: Mejía Parada y Zelaya Alberto. 2015. Honduras Birding Paradise Checklist. Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO).

[2] Nombres comunes en español tomado de: Mejía Parada y Zelaya Alberto. 2015. Honduras Birding Paradise Checklist. Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO).

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Contribuidores de la nota: Mayron McKewy Mejía y Gilberto Flores-Walter, miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología y del Club de Observación de Aves (COA) Alzacuanes. Edición para página web: Karla Lara, miembro de la Asociación Hondureña de Ornitología.

El pasado 20 de diciembre de 2018 se programó una visita por parte del COA Alzacuanes a un sitio de interés denominado “Laguna Resort, La Trinidad”. Este sitio se ubica aproximadamente a 30 km al sur de Tegucigalpa, específicamente en el municipio de Sabanagrande. Es de fácil acceso, pues todo el trayecto es sobre la carretera panamericana y justo al llegar al Valle de la Santísima Trinidad, se debe de tomar un pequeño desvío situado a mano la izquierda (viniendo de Tegucigalpa), donde prevalecen unas antiguas instalaciones del cuerpo de bomberos.

Fotografía 1. Vista Noroeste de la laguna. Foto: Mayron McKewy Mejía ©

El sitio es principalmente una pequeña laguna artificial bordeada por calles polvorientas. Su profundidad es incierta debido a lo turbio que luce el agua, pero según quienes cuidan el lugar, es considerablemente honda. Al observar la infraestructura del sitio, da la impresión que fue construido para fines turísticos, pero con el paso de los años, su deterioro es visible. Más notorio, son unos juegos abandonados para niños.

Fotografía 2. Vista este de la laguna. Por estar a más mil metros sobre el nivel del mar las mañanas suelen ser muy  frescas. Foto: Gilberto Flores-Walter ©.

Apenas a un km al noroeste del sitio, se ubica el Monumento a la Batalla de La Trinidad, un sitio importante e histórico a nivel nacional. Para 1827, el general salvadoreño, Manuel José Arce, quien presidía la Federación Centroamericana, dio orden al coronel Justo Milla para derrocar al gobierno de Dionisio de Herrera. En abril de ese año, Milla prepara ataque en Comayagua, mientras que, a su vez, el general Francisco Morazán dirigía las fuerzas de defensa. Morazán es reculado por el contingente de Milla; y Herrera es capturado y enviado a Guatemala. Morazán, decidido a recobrar el poder, se refuerza con elementos nicaragüenses, salvadoreños y hondureños; y el 11 de noviembre de 1827, se enfrenta nuevamente a la división de Milla por varias horas en La Trinidad, saliendo victorioso. Morazán y su gente avanzarían al día siguiente a Tegucigalpa y posteriormente a Comayagua de manera triunfal. A 191 años de la Batalla de La Trinidad, su legado es más conocido a través de una imagen en el billete de cinco lempiras en su reverso.

Después de esta breve reseña histórica, y retomando el sitio de interés para la observación de aves; dada la disposición y distanciamiento entre árboles, se cree que varios de estos, han sido sembrados, como por ejemplo Eugenia cumini, que, a la fecha de redacción de esta nota[1], contiene frutos maduros, los cuales son aprovechados por las aves en el día; y presumiblemente, por murciélagos en la noche.

La entrada al sitio mantiene partes arbustivas donde predomina el carbón (Acacia sp.), pero considerablemente pequeños. Sabanagrande es un pueblo muy conocido culinariamente por sus rosquillas a base de cuajada y que, al momento de prepararlas, son introducidas en hornos en forma de domos, los cuales son abastecidos con leña de este árbol (carbón). Otras plantas notables fueron observadas, como los agaves y varios caulotes (Guazuma sp.). No obstante, los cerros que se erigen tras la laguna son compuestos mayormente de pino y algunos encinos. Habiendo dicho lo anterior, en tan pequeño circuito, de al menos 1.6 km, se cuenta con hábitats idóneos para aves de matorrales, de pinares y en los cielos, posibles avistamientos de migración de rapaces en los meses correctos.

La observación de aves en esta ocasión estuvo a cargo de dos integrantes del club, que por uno lapso de 90 minutos, lograron contabilizar 48 especies de aves. Esto, como parte de las salidas mensuales a distintos sitios programadas por el club. Al momento de escribir esta nota, el sitio solamente había sido visitado por siete observadores; con 30 listas completas en eBird y 134 especies de aves registradas. El día de la gira, se logró agregar una nueva especie para el sitio, Martín pescador amazónico[2] (Chloroceryle amazona – Amazon Kingfisher).

Se encontró al menos tres individuos del Cabezón común2 (Pachyramphus aglaiae – Rose-throated Becard) en lo alto de una Ceiba pentandra silbando a cada momento. La subespecie P. a. latirostris se sabe que ocurre en la pendiente del pacífico de Honduras y el este de El Salvador, la cual suele ser más pálida (en machos) que otras subespecies de la región. Una reducida parte de la laguna es dominada por Typha sp., donde se refugian los Chipes cara negra2(Geothlypis trichas – Common Yellowthroat), quienes casi no salen a la vista. Aquí posiblemente sea un buen sitio para observar otras especies de aves, que no pudimos detectar en esta gira.

Fotografía 3. Eumomota superciliosa (Turquoise-browed Motmot) demostrando el porqué de cejas turquesas. Foto: Mayron McKewy Mejía ©.

La planta Eugenia cumini, al estar con frutos, era visitada mayormente por zorzales y en su momento, una Lora frente blanca2 (Amazona albifrons – White-fronted Parrot). También se observó un frenesí del Chipe ceja blanca2 (Oreothlypis peregrina – Tennessee Warbler) alimentándose del dulce néctar de Pehria compacta que se encontraba en floración. Se trató de encontrar otra especie escudriñando las flores, pero aparentemente no había ninguna otra forrajeando. Y ya casi al cierre de la gira, se encontró una pareja del Fruterio elegante2 (Euphonia elegantissima – Elegant Euphonia), alimentándose de los diminutos frutos de muérdago (Struthanthus orbicularis).

Fotografía 4. Turdus grayi (Clay-colored Thrush) degustando los frutos maduros de Eugenia cumini. Foto: Mayron McKewy Mejía ©.

Fotografía 5. Un casi invisible Oreothlypis peregrina (Tennessee Warbler) al centro de la imagen con restos de polen de Pehria compacta en su frente. Foto: Mayron McKewy Mejía ©.

Fotografía 6. Macho de Euphonia elegantissima (Elegant Euphonia) alimentándose de las bayas de muérdago. Esta planta epífita es muy apetecida por varias especies del género Euphonia. Se observó a este macho defecando numerosas semillas que quedaron colgando de una delgada rama. Presumiblemente asegurando más muérdago para que creciera. Foto: Mayron McKewy Mejía ©.

El sitio de interés parece prometedor y puede que el número de aves registradas incremente significativamente a medida que otros observadores lo visiten más periódicamente. Un agradecimiento especial al licenciado en biología y experto en botánica, Hermes Vega, por su colaboración en la verificación de las especies vegetales.

Enlace del listado completo subido a eBird:

Referencias bibliográficas consultadas:

Fagan, J. & Komar, O. 2016. Peterson, Field Guide to Birds of Northern Central America. Houghton Mifflin Harcourt Publishing Company. New York.

Martínez López, E. 1966. Biografía del General Francisco Morazán. Comayagüela, Honduras.  Publicaciones del Ministerio de Educación Pública. Cuarta Edición.

[1] Fecha redacción de la nota: 27 de diciembre, 2018.

[2] Nombres comunes en español tomados de: Mejía Parada y Zelaya Alberto. 2015. Honduras Birding Paradise Checklist. Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO).

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Resultados de la pajareada mensual de noviembre del Club de Observación de Aves Alzacuanes en Hacienda Santa Clara, Valle del Yegüare.

Contribuidor de la nota: Gilberto Flores-Walter. Edición para la página web:  Karla Lara. Ambos miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología.

El pasado domingo 18 de noviembre de 2018, tres miembros del Club Alzacuanes y dos externos, realizaron la pajareada mensual en Hacienda Santa Clara, localizada en el Valle de Yeguare o Valle de El Zamorano.

Fotografía 1: Grupo total de participantes durante la pajareada mensual del COA Alzacuanes. Foto: Gilberto Flores-Walter.


En total, logramos recorrer nueve kilómetros durante cinco horas, cruzando diferentes ecosistemas, entre naturales, como bosque de pino encino, bosque seco, bosque de galería, lagunas, etc; como productivos (cañeras y plataneras). Logramos reportar 60 especies de aves durante la gira, 51 residentes y nueve migratorias. Registramos 26 especies nuevas para este sitio de interés para la observación de aves (o hotspot) en eBird, sumando a un total de 80 especies de avifauna.

Fotografía 2: Algunos participantes observando aves en Hacienda Santa Clara. Foto: Gilberto Flores-Walter

Fotografía 3: Individuo de Ruby-throated Hummingbird fotografiado en Hacienda Santa Clara. Foto: Gilberto Flores-Walter. 

Algunas de las especies reportadas son Sparkling-tailed Hummingbird (Tilmatura dupontii), Ruby-throated Hummingbird (Archilochus colubris), Blue-winged Teal (Spatula discors), Lesser Scaup (Aythya affinis), Crested Bobwhite (Colinus cristatus), Ruddy Crake (Laterallus ruber), Olive-throated Parakeet (Eupsittula nana), Great Crested Flycatcher (Myiarchus crinitus), Western Tanager (Piranga ludoviciana), Rose-breasted Grosbeak (Pheucticus ludovicianus), y Magnolia Warbler (Setophaga magnolia).

Fotografía 4: Individuo de Blue-black Grassquit fotografiado en Hacienda Santa Clara. Foto: Gilberto Flores-Walter.

Listado completo en eBird (

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Resultados de la pajareada mensual de octubre del Club de Observación de Aves Alzacuanes en Cerro Juana Laínez, Tegucigalpa

Contribuidor de la nota: Gilberto Flores-Walter. Edición para la página web:  Karla Lara. Ambos miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología.

Fotografía 1: Grupo total de participantes durante la pajareada mensual del COA Alzacuanes. Foto: Catherine Sorensen.

El pasado domingo 21 de octubre de 2018, seis miembros del Club Alzacuanes y tres externos, realizamos nuestra pajareada mensual al Cerro Juana Laínez, en Tegucigalpa, como parte de nuestras actividades planificadas para este año. El día comenzó con una mañana bastante oscura, con una leve llovizna. Esto solo puso interesante la pajareada, porque las bandadas mixtas de chipes nos recibieron muy activos. Entre ellos, Golden-winged Warbler (Vermivora chrysoptera), Blue-winged Warbler (Vermivora cyanoptera), Hooded Warbler (Setophaga citrina) y varias especies de rapaces, como Short-tailed Hawk (Buteo brachyurus), Broad-winged Hawk (Buteo platypterus) y Swainson’s Hawk (Buteo swainsoni).

Fotografía 2: Individuo de Hooded Warbler. Foto: Mayron McKewy Mejía.

Recorrimos tres kilómetros entre la calle de acceso y el circuito del Sendero Macuelizo. Logramos identificar 44 especies de aves durante el recorrido, entre residentes y migratorias. Registramos una nueva especie para este sitio de interés (o hotspot) en eBird, Blue-gray Gnatcatcher (Polioptila caerulea) sumando a 147 especies de aves registradas para este sitio.

Fotografía 3: Algunos de los participantes durante el recorrido en Cerro Juana Laínez. Foto: Gilberto Flores-Walter.

Fotografía 4: Individuo de Blue-gray Gnatcatcher . Foto: Enzo Carías.

Otro dato de interés, es que encontramos un individuo de Olive-throated Parakeet(Eupsittula nana), con frente anaranjada perchado frente a un termitero, que podría ser un cruce entre Eupsittula nana y Orange-fronted Parakeet (Eupsittula canicularis).

Fotografía 5: Posible híbrido de Eupsittula nana y x Eupsittula canicularis. . Foto: Mayron McKewy Mejía.

Fotografía 6: Algunos participantes observando aves en Cerro Juana Laínez. Foto: Gilberto Flores-Walter.

Listado completo en eBird:

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Por  Pablo Bedrossian. Miembro de la Asociación Hondureña de Ornitología – ASHO

Hay aves que ya no existen. Por ejemplo, el famoso pájaro dodo (nombre científico Raphus cucullatus), endémico de las Islas Mauricio en el Océano Índico, desapareció a fines del siglo XVII a causa del hombre. Otro caso es el pájaro carpintero real, (nombre científico Campephilus imperialis) que se hizo popular gracias a los dibujos animados de El Pájaro Loco (en inglés Woody Woodpecker). No ha habido reportes confiables de su avistamiento desde 1956.

Otras aves han desaparecido de algunas regiones o países. Por ejemplo, un pequeño halcón, el Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) que el autor de esta nota ha fotografiado en Tikal, Guatemala, hace años que no se observa en Honduras, país de donde se lo considera extirpado.

Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) en Tikal, Departamento de Petén, Guatemala. Foto tomada en 2009.

Muchas especies se han extinguido, han restringido su hábitat o disminuido sus poblaciones por la acción humana; no solo es debido a la caza sino también a la destrucción de los bosques, la contaminación de los ríos, el uso de plaguicidas y la expansión demográfica, entre otras causas.

El caracara garganta roja (cuyo nombre científico es Ibycter americanus y en inglés Red-throated Caracara) supuestamente tiene una amplia distribución que va de México a Brasil y Bolivia; sin embargo, es una especie cada vez es más difícil de encontrar pues, aunque la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza(IUCN) lo ha incluido dentro del grupo de “preocupación menor”[1], sus poblaciones vienen reduciéndose dramáticamente[2]. Al momento de escribir este artículo (fines de octubre de 2018), según eBird[3], la base de datos preferida de los observadores de aves, para México, Guatemala, Belice y El Salvador no hay reportes. La última observación en Nicaragua fue el 14 de diciembre del 2015, y en Costa Rica, donde es muy difícil de hallar, el 24 de agosto de este año, documentado por una foto de pésima calidad según el propio usuario que la tomó.


Romel Romero, nuestro maestro y amigo, regresando de un viaje de trabajo por una zona rural del centro de Honduras escuchó a estas ruidosas aves. A pesar de la sorpresa, gracias a su extraordinaria memoria auditiva las reconoció de inmediato. Detuvo su vehículo y luego de una exhaustiva búsqueda logró fotografiarlas. Fiel a su estilo, este experto observador de aves hondureño nos compartió la información y nos propuso ir a buscarlas. Seguramente habría más ejemplares por allí.

Pernoctamos en Siguatepeque, una tranquila ciudad en el centro de Honduras, y a la seis de la mañana once personas provenientes de diversos lugares de Honduras nos montamos en dos camionetas con el único propósito de encontrar el Red-throated Caracara[4]. En el grupo había observadores de aves expertos como John Van Dort, Francisco Dubón, Héctor Moncada, Oscar Suazo y Ricardo Aguilar, fotógrafos eximios como Kathy y Alejandro Sikaffy, además de Karina y Ashley, esposa e hija de Romel.


El día estaba oscuro y lluvioso, tal como indicaba el pronóstico. Nos dirigimos hacia el noreste por un camino que rápidamente se hizo de tierra. Gracias a la tracción 4 x 4 de las pickups pudimos avanzar sobre el barro y vadear algunos pequeños arroyos; ante los signos de una posible tormenta alguno propuso desistir del intento. Sin embargo, primó el deseo de arriesgarnos y continuar el viaje por un camino sinuoso que bajaba y subía.

Tras andar más de una hora, al aproximarnos al punto donde Romel Romero había visto los dos ejemplares, las nubes comenzaron a alejarse, permitiendo que el sol asome sus rayos. Cuando nos detuvimos cerca de las 7.30 de la mañana en el sector Tierras Blancas (14.7092,-87.6973), Municipio de La Trinidad, Departamento de Comayagua, el cielo se había aclarado. Nos encontrábamos en la cresta de una montaña a 630 metros sobre el nivel del mar, que servía de mirador hacia un fértil valle tras el cual se levantaba otro cerro. La vista era imponente.


Repentinamente apareció un buen número de payasos, un tipo de pájaro carpintero de aspecto colorido (en inglés Acorn Woodpecker, nombre científico Melanerpes formicivorus).


También contemplamos, entre otros, a un halconcito llamado en español cernícalo americano (en inglés, American Kestrel, nombre científico Falco sparverius[5]) y, apoyado sobre un poste de madera, un pequeño Rusty Sparrow (nombre científico Aimophila rufescens).


Romel reprodujo desde su celular el canto del caracara garganta roja audible a considerable distancia gracias a un parlante con tecnología bluetooth; en algún momento se oyó la respuesta a lo lejos pero no fue posible identificar de dónde provenía el sonido. El aliciente más significativo provino de un agricultor que apareció en el camino con su machete. Al consultarle nos dijo:

 Siempre se escucha; es un ave negra de cuello rojo y pico ganchudo. Aquí le decimos “cuentacacao”.

Sentimos que estábamos más cerca.

Luego de casi una hora en nuestra primera parada, avanzamos cerca de un kilómetro más hasta el sector Terreros (14.7104,-87.6857), a 650 metros sobre el nivel del mar.


Mientras detrás nuestro se alzaba un bosque mixto de pino-encino, seguíamos desde la carretera de tierra pendientes de oír el canto del caracara garganta roja.


De pronto en el cielo aparecieron numerosos buitres negros, conocidos en Honduras como zopilotes cabeza negra (en inglés, Black Vulture; nombre científico Coragyps atratus) y gavilanes de ala ancha (en inglés, Broad-winged Hawk; nombre científico Buteo platypterus). En esa media hora volvimos a llamar al caracara garganta roja sin éxito. ¿Estaría realmente allí o la observación que Romel había hecho durante la semana fue pura casualidad?


Decidimos seguir avanzando. Llegamos a La Trinidad, un pequeño pueblo, cabecera del municipio del mismo nombre, que vive de la agricultura y la ganadería. Vimos la iglesia, erigida hace justo un siglo, y aprovechamos para hacer consultas. Todos coincidían que el ave estaba en la zona. Nos brindaron la misma descripción que el campesino y el mismo nombre: cuentacacao.


Seguimos nuestro viaje cuando alguien señaló la copa de un árbol ubicado a unos 30 metros sobre un montículo . Bajamos de los autos pensando que había visto el ave que buscábamos. Sin embargo, eran dos caracaras comunes o quebrantahuesos, (en inglés Crested Caracara; nombre científico Caracara cheriway), muy parecidos al que conocemos en Argentina como carancho (nombre científico Caracara plancus). No tuvimos tiempo de fotografiarlos pues volaron de inmediato.

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Crested Caracara (nombre científico Caracara cheriway); foto tomada en 2015

Avanzamos unos 150 metros más (ubicación 14.7114,-87.6604) y de repente oímos muy cerca de nosotros su inconfundible canto, que suena parecido a ca-couca-cou, de allí lo del nombre cuentacacao. Una pareja de caracaras garganta roja estaba frente de nosotros. Aunque se movió de inmediato seguimos oyendo las ruidosas voces. Vimos otro ejemplar a nuestra derecha y luego de avanzar unos metros, uno posando directamente frente a nosotros en una rama elevada. Además, se veía la pareja en una zona oscura cubierta por hojas del mismo árbol. En total había cinco.

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Cruzamos un alambre de púas y pudimos observar, fotografiar y filmar desde cerca el ejemplar perchado, quizás un poco más joven que los otros. Se quedó allí largamente, durante más de 15’. Pudimos admirar esta ave de gran porte en toda belleza.

Luego dos ejemplares volaron hasta una rama seca y se dejaron fotografiar allí por unos instantes.


Misión cumplida. Habíamos podido ver al fin esta peculiar ave cuya supervivencia en México y Centroamérica se encuentra en riesgo.


El caracara garganta roja es altamente territorial y de gran tamaño, pues mide entre 53.3 y 63.5 cm. Su extensión de alas llega a 114.3 cm. No presenta dimorfismo sexual[6].

Su cabeza y cuerpo son de color negro con panza blanca y patas rosadas o rojas; su pico amarillo está rodeado de una cera[7] color celeste; desde luego, su garganta es roja, lo mismo que sus ojos.

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Habita en bosques de hoja ancha y de pino, a una altura que varía de los 500 a 1000 metros sobre el nivel del mar, al menos en Honduras[8]. Anda solo, en pareja o en grupos pequeños; su vuelo es lento.

Contra lo que se cree no es un ave carroñera. Se alimenta principalmente de larvas de abejas y avispas (hurgando en sus nidos) pero también de insectos adultos[9]. Coloca dos a tres huevos blancuzcos con manchas rojizas y amarronadas[10].

Ya los expertos Steve Howell y Sophie Webb al publicar su famoso libro en 1995 sobre aves de México y norte de Centroamérica presumieron que el caracara garganta roja se encontraba extirpado de la región. En aquel entonces utilizaron su anterior nombre científico, Daptrius americanus. Ernest Preston Edwards también en su libro de aves de México y áreas adyacentes, publicado en 1998, los considera extirpados de esas zonas[11]. Por todo ello, haber admirado estas magníficas aves, tan difíciles de hallar, fue uno de esos momentos que recordaremos toda la vida.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


[1] BirdLife International (2018) Species factsheet: Ibycter americanus. Downloaded from on 25/10/2018

[2] Davis, C. and S. McCann (2014). Red-throated Caracara (Ibycter americanus), version 1.0. In Neotropical Birds Online (T. S. Schulenberg, Editor). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA.

[3], © Audubon and Cornell Lab of Ornithology

[4] Los observadores de aves preferimos usar los nombres en inglés pues en todos los países donde se habla esa lengua (de Estados Unidos a Australia, del Reino Unido a Sudáfrica) las aves mantienen el mismo nombre; en cambio, los nombres populares en español suelen cambiar no solo de país en país, sino de pueblo en pueblo.

[5] Aclaramos el uso de las mayúsculas y minúsculas en las especies animales: los nombres populares en español van en minúscula (uno no escribe “una Jirafa” sino “una jirafa”; en inglés se escriben con la letra inicial en mayúscula. Finalmente, los nombres científicos se escriben con dos palabras en latín; la primera, con la letra inicial en mayúscula expresa el género y la segunda, toda en minúsculas, expresa la especie).

[6] Gallardo, Robert J., “Guide to Birds of Honduras”, Edición de autor, 1ª Edición, 2014, p.236.

[7] “Cera” en español (“cere” en inglés) es una membrana que se encuentra en la parte superior del pico de algunas aves

[8] Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016, p.218

[9] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.236.

[10] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.212

[11] Preston Edwards, Ernest “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005), p.186


Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos

Entrada publicada originalmente en el blog de Pablo Bedrossian.

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Gira de observación de aves en la Reserva Privada Rawacala, Cortés.

Contribuidor de la nota: Francisco Dubón. Edición para la página web: Karla Lara. Ambos miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología.

El domingo 21 de octubre de 2018, cinco miembros del Club de Observación de Aves Los Zorzales del Valle de Sula realizaron una gira en la Reserva Privada Rawacala. Esta reserva está ubicada en la comunidad de El Paraíso, Omoa, Cortés. El ecosistema predominante es bosque húmedo latifoliado con elevaciones de 90 a 200 msnm. Debido a la cercanía de este sitio con la costa atlántica (aproximadamente 1.5 kilómetros), es posible la observación de algunas especies de aves marinas, desde algunos tramos del recorrido.

Fotografía 1. Miembros del COA Los Zorzales que participaron en la gira. De izquierda a derecha: Adrián Perdomo, Pablo Bedrossian, Héctor Moncada y Francisco Dubón. No aparece Hipólito Pavón en la fotografía. Francisco Dubón©
Fotografía 2. Vista de la Bahía de Omoa desde uno de los miradores en la reserva, a una elevación aproximada de 190 msnm. Francisco Dubón ©

La gira realizada por el Club tuvo una duración de cuatro horas con 42 minutos, con un recorrido de 2.82 kilómetros dentro de la reserva. La hora de inicio fue a las 06:44 am y el clima durante la gira fue soleado, sin viento y temperaturas variando de 27°C a 32°C. Se lograron registrar 66 especies de aves, de las cuales dos fueron nuevos reportes en eBird para este sitio, Rose-breasted Grosbeak (Pheuticus ludovicianus) y Amazon Kingfisher (Chloroceryle amazona). Con estos dos nuevos reportes, el sitio de interés o hotspot, llega a un total de 201 especies reportadas.

Fotografía 3. Miembros del COA Los Zorzales observan y fotografían a un Rose-breasted Grosbeak (Pheuticus ludovicianus), el cual es nuevo registro para el sitio. De izquierda a derecha: Adrián Perdomo, Pablo Bedrossian, Héctor Moncada. Francisco Dubón ©

El ave más destacada observada durante la gira fue un macho de White-whiskered Puffbird (Malacoptila panamensis). Esta ave es poco común en los bosques húmedos de la costa norte y es difícil de detectar debido a que suele percharse inmóvil en partes oscuras del sotobosque. Otras especies destacadas fueron: Black-cowled Oriole (Icterus prosthemelas) y Red-capped Manakin (Ceratopipra mentalis).

Fotografía 4. Macho de White-whiskered Puffbird (Malacoptila panamensis). Francisco Dubón © 
Listado completo en eBird:
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Mi experiencia como integrante del COA Clorofonias en el conteo mundial de aves playeras en 2018

Contribuidora de la nota: Diana B. Raudales. Edición para el blog: Karla Lara. Ambas miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología.

Amar nos lleva a proteger, pero ¿cómo amar? y ¿proteger lo que no se conoce?, ¿Cuántas personas conocen las aves playeras?, ¿Qué sabemos de ellas?

De patas largas y plumajes generalmente discretos, pero capaces de realizar las migraciones más extremas, las aves playeras son sencillamente admirables, a su vez, son importantes indicadores biológicos, por estas y más razones se ha declarado el 6 de septiembre como el “Día Mundial de las aves playeras”. Con motivo de esta celebración, la Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO) organizó un conteo de aves playeras en Choluteca, del 7 al 9 de septiembre del 2018, donde el COA Clorofonia fue invitado a participar.

Clubes de diferentes regiones se dieron cita en el municipio de Santa Ana el día viernes 7 de septiembre. Nos hospedamos en el hostal “Las Victorias”. Ese mismo día por la noche, nuestros guías y miembros de la ASHO, John van Dort y Roselvy Juárez, ofrecieron una interesante presentación sobre el tema, así como una breve explicación de las actividades de avistamiento para el siguiente día.

Despertamos el sábado a la madrugada, y nos esperaba una larga jornada. Partimos rumbo a la Reserva El Jicarito, en Choluteca. Empezamos nuestros avistamientos desde mucho antes de siquiera llegar a nuestro destino. En el camino y desde el autobús, pudimos observar una bandada de Mississippi Kite (Ictinia mississippiensis) en plena migración, un ejemplar de Plain-breasted Ground-Dove (Columbina minuta), una pequeña palomita que no se ve con frecuencia en otros sitios, un par de Harris’s Hawk (Parabuteo unicinctus), Ruddy-breasted Seedeater (Sporophila minuta), un lifer para muchos; así como varios grupos de Dickcissel (Spiza americana).

Llegando por fin a la Reserva El Jicarito, el famoso calor del sur se hizo sentir, pero esto no impidió que disfrutáramos de la belleza del paisaje y de la abundante variedad de especies de aves acuáticas y playeras. Entre estas pudimos observar Double-striped Thick-knee (Burhinus bistriatus), Black-necked Stilt (Himantopus mexicanus), Whimbrel (Numenius phaeopus), Pectoral Sandpiper (Calidris melanotos), Spotted Sandpiper (Actitis macularius), Greater Yellowlegs (Tringa melanoleuca), y Lesser Yellowlegs (Tringa flavipes); todas estas especies en compañía de otras, como Caspian Tern (Hydroprogne caspia), Wood Stork (Mycteria americana), Anhinga (Anhinga anhinga), White Ibis (Eudocimus albus), Yellow-crowned Night-Heron (Nyctanassa violacea), y las muy llamativas, Roseate Spoonbill (Platalea ajaja).

Fotografía 1: Panorámica de la reserva El Jicarito. Foto: Diana B. Raudales©.

Antes de regresar al autobús, hicimos una corta caminata por un camino entre los manglares. En este punto, había tantas aves brincando de rama en rama que fue difícil concentrarse en una sola. Destacaron especies como Mangrove Vireo (Vireo pallens), Yellow Warbler (Mangrove) (Setophaga petechia), y Ladder-backed Woodpecker (Dryobates scalaris). Después de un merecido y necesario almuerzo, emprendimos el camino de regreso a Santa Ana, pero antes visitaríamos un par de sitios más.

Fotografía 2: Nuestros guías, John van Dort y Roselvy Juárez, observando aves con algunos de los miembros de los diferentes clubes de observación de aves. Foto: Diana B. Raudales©.

Hicimos una parada en el puente sobre el río Choluteca, nuestros guías sugirieron buscar una pequeña rapaz, muy propia del sur; el Pearl Kite (Gampsonyx swainsonii). Y sí, perchado en lo más alto de un árbol distante, lo encontramos. También vimos otras aves interesantes en este lugar.

Finalizamos la jornada visitando la salinera “La Ostia”, aquí pudimos encontrar ejemplares de varias especies, entre ellas, Wilson’s Plover (Charadrius wilsonia), Least Sandpiper (Calidris minutilla), Semipalmated Plover (Charadrius semipalmatus), Semipalmated Sandpiper (Calidris pusilla), Spotted Sandpiper (Actitis macularius), Whimbrel (Numenius phaeopus), Willet (Tringa semipalmata), y otras. Tuvimos la suerte de escuchar y ver una pareja de Mangrove Rail (Rallus longirostris), escondidos en la espesura de los manglares.

El sol se ocultó, no sin antes regalarnos un atardecer espectacular; y cansados pero muy contentos regresamos al hospedaje. Este es el tipo de experiencias que nos hacen tener una nueva comprensión sobre las aves, nos hace valorarlas y querer protegerlas.

Fotografía 3: Individuos de Yellow-crowned Night-Heron (Nyctanassa violacea), Willet (Tringa semipalmata), Whimbrel (Numenius phaeopus) y Wilson’s Plover (Charadrius wilsonia). Foto: Diana B. Raudales©.

Fotografía 4: Individuos de Black-necked Stilt (Himantopus mexicanus). Foto: Diana B. Raudales©.

Listados en eBird:

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