Resultados de las pajareadas mensuales de enero 2019 del Club de Observación de Aves Alzacuanes, en el Refugio de Vida Silvestre Corralitos (RVS), Francisco Morazán.

Contribuidores de la nota: Jeffrey Canaca, Helder Pérez y Gilberto Flores-Walter.
Edición para la página web:  Karla Lara.


Fotografía 1:  Total de participantes durante el 1er monitoreo en el RVS Corralitos. Foto: Helder Pérez.

Los bosques de pino-encino son ecosistemas frágiles, esto debido a que son vulnerables o susceptibles a las acciones de aprovechamiento insostenible, es decir, la tala indiscriminada sin ningún control. Estos ecosistemas, son hábitat de un sin número de especies animales, tanto residentes como migratorias, mismas que usan de refugio estos sitios que son característicos a alturas que van desde los 600 a los 2300 metros sobre el nivel del mar (msnm).

Este ecosistema en particular, es el hogar temporal del Chipe cachete dorado[1] (Setophaga chrysoparia – Golden-cheeked Warbler), especie migratoria de distribución restringida y cuyo estatus de conservación se considera “En Peligro de Extinción” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), no solo por la mencionada perdida de hábitat, sino también por el decaimiento de la población por diferentes factores que incluso alteran o afectan su reproducción.


Fotografía 2:  Individuo de Setophaga chrysoparia. Por Helder Pérez.

El fenómeno climático conocido como “El Niño”, es una condición climática que afectó enormemente a Honduras, ya que vivimos al menos tres años consecutivos una temporada seca extensa, con muy pocas precipitaciones, lo que provocó que los árboles de pino fueran más vulnerables al ataque de la plaga del gorgojo descortezador (Dendroctonus frontalis).

Durante el viaje hacía el RVS Corralitos, en la salida al norte de Francisco Morazán, se pasa por los bosques mixtos de pino-encino de Zambrano, la cual ha sido afectada por el fenómeno del gorgojo descortezador, y cuya degradación es visible desde la carretera; y que, en años anteriores, era una zona caracterizada como una de las más verdes y de clima fresco debido a la altura y la cobertura vegetal predominante.

Una vez se llega al Refugio, los integrantes del club, logramos identificar que aparte de ser una zona también afectada por el gorgojo, existe también ganadería extensiva, la cual limita una regeneración natural del bosque. Sin embargo, en las partes más altas del Refugio, esta regeneración se da con libertad o sin interrupción alguna por esta práctica, quizá por la ausencia de esta, restricciones de los propietarios o porque el ganado no llega hasta esa zona.


Fotografía 3: Panorámica desde RVS Corralitos. Foto: Gilberto Flores-Walter.

En vista de lo anteriormente mencionado, es importante considerar que más allá de existir regeneración natural, procesos de restauración de bosques a través de la reforestación, certificación de propiedades privadas, entre otras acciones, es necesario comenzar el trabajo de concientización comunitaria, puesto que son los habitantes de las comunidades aledañas a estas zonas de reserva, los administradores y protectores de estos sitios. Para ello, es necesario generar acercamientos con actores clave de estas comunidades, conocer procesos y costumbres, así como ver y comprender la naturaleza desde el punto de vista de la comunidad, generar intercambio de conocimientos, así como compartir con ellos, los resultados de las visitas de clubes de observadores de aves, para que se tenga un mejor conocimiento sobre la avifauna de estos sitios. Estas, consideramos nosotros, que son buenas oportunidades para generar alianzas con las comunidades cercanas a la ciudad capital y fortalecer la misión para la cual fueron creados los clubes y la ASHO.

Durante las giras, participamos seis miembros del Club y dos externos, y logramos reportar 74 especies de aves, de las cuales, 60 fueron residentes y 14 migratorias, con un total de 352 individuos. Entre las especies destacadas, se encuentran[2]: Colibrí montés pecho verde (Lampornis sybillae – Green-breasted Mountain-Gem), Chipe cachete dorado (Setophaga chrysoparia – Golden-cheeked Warbler), Coa de ocotal (Mountain Trogon – Trogon mexicanus), Urraca crestada (Steller’s Jay – Cyanocitta stelleri), Serenqueque (Bushy-crested Jay – Cyanocorax melanocyaneus), Trepador (Brown Creeper – Certhia americana), Pinzón nuca blanca (White-naped Brush-Finch – Atlapetes albinucha), Cheje chupasavia (Yellow-bellied Sapsucker – Sphyrapicus varius), y Chipe rabadilla amarilla (Yellow-rumped Warbler – Setophaga coronata).


Fotografía 4: Total de participantes durante el 2do monitoreo al RVS Corralitos. Foto: Helder Pérez.

Enlaces de los listados completos subidos a eBird:

Listado #1: https://ebird.org/view/checklist/S51394541

Listado #2: https://ebird.org/view/checklist/S51670720


[1] Nombre común en español tomado de: Mejía Parada y Zelaya Alberto. 2015. Honduras Birding Paradise Checklist. Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO).

[2] Nombres comunes en español tomado de: Mejía Parada y Zelaya Alberto. 2015. Honduras Birding Paradise Checklist. Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO).

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VISITA DEL CLUB DE OBSERVACIÓN DE AVES ALZACUANES A LAGUNA RESORT, LA TRINIDAD

Contribuidores de la nota: Mayron McKewy Mejía y Gilberto Flores-Walter, miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología y del Club de Observación de Aves (COA) Alzacuanes. Edición para página web: Karla Lara, miembro de la Asociación Hondureña de Ornitología.

El pasado 20 de diciembre de 2018 se programó una visita por parte del COA Alzacuanes a un sitio de interés denominado “Laguna Resort, La Trinidad”. Este sitio se ubica aproximadamente a 30 km al sur de Tegucigalpa, específicamente en el municipio de Sabanagrande. Es de fácil acceso, pues todo el trayecto es sobre la carretera panamericana y justo al llegar al Valle de la Santísima Trinidad, se debe de tomar un pequeño desvío situado a mano la izquierda (viniendo de Tegucigalpa), donde prevalecen unas antiguas instalaciones del cuerpo de bomberos.


Fotografía 1. Vista Noroeste de la laguna. Foto: Mayron McKewy Mejía ©

El sitio es principalmente una pequeña laguna artificial bordeada por calles polvorientas. Su profundidad es incierta debido a lo turbio que luce el agua, pero según quienes cuidan el lugar, es considerablemente honda. Al observar la infraestructura del sitio, da la impresión que fue construido para fines turísticos, pero con el paso de los años, su deterioro es visible. Más notorio, son unos juegos abandonados para niños.


Fotografía 2. Vista este de la laguna. Por estar a más mil metros sobre el nivel del mar las mañanas suelen ser muy  frescas. Foto: Gilberto Flores-Walter ©.

Apenas a un km al noroeste del sitio, se ubica el Monumento a la Batalla de La Trinidad, un sitio importante e histórico a nivel nacional. Para 1827, el general salvadoreño, Manuel José Arce, quien presidía la Federación Centroamericana, dio orden al coronel Justo Milla para derrocar al gobierno de Dionisio de Herrera. En abril de ese año, Milla prepara ataque en Comayagua, mientras que, a su vez, el general Francisco Morazán dirigía las fuerzas de defensa. Morazán es reculado por el contingente de Milla; y Herrera es capturado y enviado a Guatemala. Morazán, decidido a recobrar el poder, se refuerza con elementos nicaragüenses, salvadoreños y hondureños; y el 11 de noviembre de 1827, se enfrenta nuevamente a la división de Milla por varias horas en La Trinidad, saliendo victorioso. Morazán y su gente avanzarían al día siguiente a Tegucigalpa y posteriormente a Comayagua de manera triunfal. A 191 años de la Batalla de La Trinidad, su legado es más conocido a través de una imagen en el billete de cinco lempiras en su reverso.

Después de esta breve reseña histórica, y retomando el sitio de interés para la observación de aves; dada la disposición y distanciamiento entre árboles, se cree que varios de estos, han sido sembrados, como por ejemplo Eugenia cumini, que, a la fecha de redacción de esta nota[1], contiene frutos maduros, los cuales son aprovechados por las aves en el día; y presumiblemente, por murciélagos en la noche.

La entrada al sitio mantiene partes arbustivas donde predomina el carbón (Acacia sp.), pero considerablemente pequeños. Sabanagrande es un pueblo muy conocido culinariamente por sus rosquillas a base de cuajada y que, al momento de prepararlas, son introducidas en hornos en forma de domos, los cuales son abastecidos con leña de este árbol (carbón). Otras plantas notables fueron observadas, como los agaves y varios caulotes (Guazuma sp.). No obstante, los cerros que se erigen tras la laguna son compuestos mayormente de pino y algunos encinos. Habiendo dicho lo anterior, en tan pequeño circuito, de al menos 1.6 km, se cuenta con hábitats idóneos para aves de matorrales, de pinares y en los cielos, posibles avistamientos de migración de rapaces en los meses correctos.

La observación de aves en esta ocasión estuvo a cargo de dos integrantes del club, que por uno lapso de 90 minutos, lograron contabilizar 48 especies de aves. Esto, como parte de las salidas mensuales a distintos sitios programadas por el club. Al momento de escribir esta nota, el sitio solamente había sido visitado por siete observadores; con 30 listas completas en eBird y 134 especies de aves registradas. El día de la gira, se logró agregar una nueva especie para el sitio, Martín pescador amazónico[2] (Chloroceryle amazona – Amazon Kingfisher).

Se encontró al menos tres individuos del Cabezón común2 (Pachyramphus aglaiae – Rose-throated Becard) en lo alto de una Ceiba pentandra silbando a cada momento. La subespecie P. a. latirostris se sabe que ocurre en la pendiente del pacífico de Honduras y el este de El Salvador, la cual suele ser más pálida (en machos) que otras subespecies de la región. Una reducida parte de la laguna es dominada por Typha sp., donde se refugian los Chipes cara negra2(Geothlypis trichas – Common Yellowthroat), quienes casi no salen a la vista. Aquí posiblemente sea un buen sitio para observar otras especies de aves, que no pudimos detectar en esta gira.


Fotografía 3. Eumomota superciliosa (Turquoise-browed Motmot) demostrando el porqué de cejas turquesas. Foto: Mayron McKewy Mejía ©.

La planta Eugenia cumini, al estar con frutos, era visitada mayormente por zorzales y en su momento, una Lora frente blanca2 (Amazona albifrons – White-fronted Parrot). También se observó un frenesí del Chipe ceja blanca2 (Oreothlypis peregrina – Tennessee Warbler) alimentándose del dulce néctar de Pehria compacta que se encontraba en floración. Se trató de encontrar otra especie escudriñando las flores, pero aparentemente no había ninguna otra forrajeando. Y ya casi al cierre de la gira, se encontró una pareja del Fruterio elegante2 (Euphonia elegantissima – Elegant Euphonia), alimentándose de los diminutos frutos de muérdago (Struthanthus orbicularis).


Fotografía 4. Turdus grayi (Clay-colored Thrush) degustando los frutos maduros de Eugenia cumini. Foto: Mayron McKewy Mejía ©.

Fotografía 5. Un casi invisible Oreothlypis peregrina (Tennessee Warbler) al centro de la imagen con restos de polen de Pehria compacta en su frente. Foto: Mayron McKewy Mejía ©.

Fotografía 6. Macho de Euphonia elegantissima (Elegant Euphonia) alimentándose de las bayas de muérdago. Esta planta epífita es muy apetecida por varias especies del género Euphonia. Se observó a este macho defecando numerosas semillas que quedaron colgando de una delgada rama. Presumiblemente asegurando más muérdago para que creciera. Foto: Mayron McKewy Mejía ©.

El sitio de interés parece prometedor y puede que el número de aves registradas incremente significativamente a medida que otros observadores lo visiten más periódicamente. Un agradecimiento especial al licenciado en biología y experto en botánica, Hermes Vega, por su colaboración en la verificación de las especies vegetales.

Enlace del listado completo subido a eBird:

https://ebird.org/view/checklist/S50817715

Referencias bibliográficas consultadas:

Fagan, J. & Komar, O. 2016. Peterson, Field Guide to Birds of Northern Central America. Houghton Mifflin Harcourt Publishing Company. New York.

Martínez López, E. 1966. Biografía del General Francisco Morazán. Comayagüela, Honduras.  Publicaciones del Ministerio de Educación Pública. Cuarta Edición.

www.ebird.org


[1] Fecha redacción de la nota: 27 de diciembre, 2018.

[2] Nombres comunes en español tomados de: Mejía Parada y Zelaya Alberto. 2015. Honduras Birding Paradise Checklist. Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO).

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Resultados de la pajareada mensual de noviembre del Club de Observación de Aves Alzacuanes en Hacienda Santa Clara, Valle del Yegüare.

Contribuidor de la nota: Gilberto Flores-Walter. Edición para la página web:  Karla Lara. Ambos miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología.

El pasado domingo 18 de noviembre de 2018, tres miembros del Club Alzacuanes y dos externos, realizaron la pajareada mensual en Hacienda Santa Clara, localizada en el Valle de Yeguare o Valle de El Zamorano.


Fotografía 1: Grupo total de participantes durante la pajareada mensual del COA Alzacuanes. Foto: Gilberto Flores-Walter.

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En total, logramos recorrer nueve kilómetros durante cinco horas, cruzando diferentes ecosistemas, entre naturales, como bosque de pino encino, bosque seco, bosque de galería, lagunas, etc; como productivos (cañeras y plataneras). Logramos reportar 60 especies de aves durante la gira, 51 residentes y nueve migratorias. Registramos 26 especies nuevas para este sitio de interés para la observación de aves (o hotspot) en eBird, sumando a un total de 80 especies de avifauna.

Fotografía 2: Algunos participantes observando aves en Hacienda Santa Clara. Foto: Gilberto Flores-Walter

Fotografía 3: Individuo de Ruby-throated Hummingbird fotografiado en Hacienda Santa Clara. Foto: Gilberto Flores-Walter. 


Algunas de las especies reportadas son Sparkling-tailed Hummingbird (Tilmatura dupontii), Ruby-throated Hummingbird (Archilochus colubris), Blue-winged Teal (Spatula discors), Lesser Scaup (Aythya affinis), Crested Bobwhite (Colinus cristatus), Ruddy Crake (Laterallus ruber), Olive-throated Parakeet (Eupsittula nana), Great Crested Flycatcher (Myiarchus crinitus), Western Tanager (Piranga ludoviciana), Rose-breasted Grosbeak (Pheucticus ludovicianus), y Magnolia Warbler (Setophaga magnolia).


Fotografía 4: Individuo de Blue-black Grassquit fotografiado en Hacienda Santa Clara. Foto: Gilberto Flores-Walter.


Listado completo en eBird (https://ebird.org/camerica/view/checklist/S50027049).

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Resultados de la pajareada mensual de octubre del Club de Observación de Aves Alzacuanes en Cerro Juana Laínez, Tegucigalpa


Contribuidor de la nota: Gilberto Flores-Walter. Edición para la página web:  Karla Lara. Ambos miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología.


Fotografía 1: Grupo total de participantes durante la pajareada mensual del COA Alzacuanes. Foto: Catherine Sorensen.

El pasado domingo 21 de octubre de 2018, seis miembros del Club Alzacuanes y tres externos, realizamos nuestra pajareada mensual al Cerro Juana Laínez, en Tegucigalpa, como parte de nuestras actividades planificadas para este año. El día comenzó con una mañana bastante oscura, con una leve llovizna. Esto solo puso interesante la pajareada, porque las bandadas mixtas de chipes nos recibieron muy activos. Entre ellos, Golden-winged Warbler (Vermivora chrysoptera), Blue-winged Warbler (Vermivora cyanoptera), Hooded Warbler (Setophaga citrina) y varias especies de rapaces, como Short-tailed Hawk (Buteo brachyurus), Broad-winged Hawk (Buteo platypterus) y Swainson’s Hawk (Buteo swainsoni).


Fotografía 2: Individuo de Hooded Warbler. Foto: Mayron McKewy Mejía.

Recorrimos tres kilómetros entre la calle de acceso y el circuito del Sendero Macuelizo. Logramos identificar 44 especies de aves durante el recorrido, entre residentes y migratorias. Registramos una nueva especie para este sitio de interés (o hotspot) en eBird, Blue-gray Gnatcatcher (Polioptila caerulea) sumando a 147 especies de aves registradas para este sitio.


Fotografía 3: Algunos de los participantes durante el recorrido en Cerro Juana Laínez. Foto: Gilberto Flores-Walter.

Fotografía 4: Individuo de Blue-gray Gnatcatcher . Foto: Enzo Carías.

Otro dato de interés, es que encontramos un individuo de Olive-throated Parakeet(Eupsittula nana), con frente anaranjada perchado frente a un termitero, que podría ser un cruce entre Eupsittula nana y Orange-fronted Parakeet (Eupsittula canicularis).


Fotografía 5: Posible híbrido de Eupsittula nana y x Eupsittula canicularis. . Foto: Mayron McKewy Mejía.


Fotografía 6: Algunos participantes observando aves en Cerro Juana Laínez. Foto: Gilberto Flores-Walter.

Listado completo en eBird: https://ebird.org/view/checklist/S49342467.

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EN BUSCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA.

Por  Pablo Bedrossian. Miembro de la Asociación Hondureña de Ornitología – ASHO

Hay aves que ya no existen. Por ejemplo, el famoso pájaro dodo (nombre científico Raphus cucullatus), endémico de las Islas Mauricio en el Océano Índico, desapareció a fines del siglo XVII a causa del hombre. Otro caso es el pájaro carpintero real, (nombre científico Campephilus imperialis) que se hizo popular gracias a los dibujos animados de El Pájaro Loco (en inglés Woody Woodpecker). No ha habido reportes confiables de su avistamiento desde 1956.

Otras aves han desaparecido de algunas regiones o países. Por ejemplo, un pequeño halcón, el Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) que el autor de esta nota ha fotografiado en Tikal, Guatemala, hace años que no se observa en Honduras, país de donde se lo considera extirpado.

Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) en Tikal, Departamento de Petén, Guatemala. Foto tomada en 2009.

Muchas especies se han extinguido, han restringido su hábitat o disminuido sus poblaciones por la acción humana; no solo es debido a la caza sino también a la destrucción de los bosques, la contaminación de los ríos, el uso de plaguicidas y la expansión demográfica, entre otras causas.

El caracara garganta roja (cuyo nombre científico es Ibycter americanus y en inglés Red-throated Caracara) supuestamente tiene una amplia distribución que va de México a Brasil y Bolivia; sin embargo, es una especie cada vez es más difícil de encontrar pues, aunque la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza(IUCN) lo ha incluido dentro del grupo de “preocupación menor”[1], sus poblaciones vienen reduciéndose dramáticamente[2]. Al momento de escribir este artículo (fines de octubre de 2018), según eBird[3], la base de datos preferida de los observadores de aves, para México, Guatemala, Belice y El Salvador no hay reportes. La última observación en Nicaragua fue el 14 de diciembre del 2015, y en Costa Rica, donde es muy difícil de hallar, el 24 de agosto de este año, documentado por una foto de pésima calidad según el propio usuario que la tomó.

INTENTOS FALLIDOS

Romel Romero, nuestro maestro y amigo, regresando de un viaje de trabajo por una zona rural del centro de Honduras escuchó a estas ruidosas aves. A pesar de la sorpresa, gracias a su extraordinaria memoria auditiva las reconoció de inmediato. Detuvo su vehículo y luego de una exhaustiva búsqueda logró fotografiarlas. Fiel a su estilo, este experto observador de aves hondureño nos compartió la información y nos propuso ir a buscarlas. Seguramente habría más ejemplares por allí.

Pernoctamos en Siguatepeque, una tranquila ciudad en el centro de Honduras, y a la seis de la mañana once personas provenientes de diversos lugares de Honduras nos montamos en dos camionetas con el único propósito de encontrar el Red-throated Caracara[4]. En el grupo había observadores de aves expertos como John Van Dort, Francisco Dubón, Héctor Moncada, Oscar Suazo y Ricardo Aguilar, fotógrafos eximios como Kathy y Alejandro Sikaffy, además de Karina y Ashley, esposa e hija de Romel.

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El día estaba oscuro y lluvioso, tal como indicaba el pronóstico. Nos dirigimos hacia el noreste por un camino que rápidamente se hizo de tierra. Gracias a la tracción 4 x 4 de las pickups pudimos avanzar sobre el barro y vadear algunos pequeños arroyos; ante los signos de una posible tormenta alguno propuso desistir del intento. Sin embargo, primó el deseo de arriesgarnos y continuar el viaje por un camino sinuoso que bajaba y subía.

Tras andar más de una hora, al aproximarnos al punto donde Romel Romero había visto los dos ejemplares, las nubes comenzaron a alejarse, permitiendo que el sol asome sus rayos. Cuando nos detuvimos cerca de las 7.30 de la mañana en el sector Tierras Blancas (14.7092,-87.6973), Municipio de La Trinidad, Departamento de Comayagua, el cielo se había aclarado. Nos encontrábamos en la cresta de una montaña a 630 metros sobre el nivel del mar, que servía de mirador hacia un fértil valle tras el cual se levantaba otro cerro. La vista era imponente.

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Repentinamente apareció un buen número de payasos, un tipo de pájaro carpintero de aspecto colorido (en inglés Acorn Woodpecker, nombre científico Melanerpes formicivorus).

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También contemplamos, entre otros, a un halconcito llamado en español cernícalo americano (en inglés, American Kestrel, nombre científico Falco sparverius[5]) y, apoyado sobre un poste de madera, un pequeño Rusty Sparrow (nombre científico Aimophila rufescens).

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Romel reprodujo desde su celular el canto del caracara garganta roja audible a considerable distancia gracias a un parlante con tecnología bluetooth; en algún momento se oyó la respuesta a lo lejos pero no fue posible identificar de dónde provenía el sonido. El aliciente más significativo provino de un agricultor que apareció en el camino con su machete. Al consultarle nos dijo:

 Siempre se escucha; es un ave negra de cuello rojo y pico ganchudo. Aquí le decimos “cuentacacao”.

Sentimos que estábamos más cerca.

Luego de casi una hora en nuestra primera parada, avanzamos cerca de un kilómetro más hasta el sector Terreros (14.7104,-87.6857), a 650 metros sobre el nivel del mar.

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Mientras detrás nuestro se alzaba un bosque mixto de pino-encino, seguíamos desde la carretera de tierra pendientes de oír el canto del caracara garganta roja.

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De pronto en el cielo aparecieron numerosos buitres negros, conocidos en Honduras como zopilotes cabeza negra (en inglés, Black Vulture; nombre científico Coragyps atratus) y gavilanes de ala ancha (en inglés, Broad-winged Hawk; nombre científico Buteo platypterus). En esa media hora volvimos a llamar al caracara garganta roja sin éxito. ¿Estaría realmente allí o la observación que Romel había hecho durante la semana fue pura casualidad?

EN BUSCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA

Decidimos seguir avanzando. Llegamos a La Trinidad, un pequeño pueblo, cabecera del municipio del mismo nombre, que vive de la agricultura y la ganadería. Vimos la iglesia, erigida hace justo un siglo, y aprovechamos para hacer consultas. Todos coincidían que el ave estaba en la zona. Nos brindaron la misma descripción que el campesino y el mismo nombre: cuentacacao.

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Seguimos nuestro viaje cuando alguien señaló la copa de un árbol ubicado a unos 30 metros sobre un montículo . Bajamos de los autos pensando que había visto el ave que buscábamos. Sin embargo, eran dos caracaras comunes o quebrantahuesos, (en inglés Crested Caracara; nombre científico Caracara cheriway), muy parecidos al que conocemos en Argentina como carancho (nombre científico Caracara plancus). No tuvimos tiempo de fotografiarlos pues volaron de inmediato.

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Crested Caracara (nombre científico Caracara cheriway); foto tomada en 2015

Avanzamos unos 150 metros más (ubicación 14.7114,-87.6604) y de repente oímos muy cerca de nosotros su inconfundible canto, que suena parecido a ca-couca-cou, de allí lo del nombre cuentacacao. Una pareja de caracaras garganta roja estaba frente de nosotros. Aunque se movió de inmediato seguimos oyendo las ruidosas voces. Vimos otro ejemplar a nuestra derecha y luego de avanzar unos metros, uno posando directamente frente a nosotros en una rama elevada. Además, se veía la pareja en una zona oscura cubierta por hojas del mismo árbol. En total había cinco.

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Cruzamos un alambre de púas y pudimos observar, fotografiar y filmar desde cerca el ejemplar perchado, quizás un poco más joven que los otros. Se quedó allí largamente, durante más de 15’. Pudimos admirar esta ave de gran porte en toda belleza.

Luego dos ejemplares volaron hasta una rama seca y se dejaron fotografiar allí por unos instantes.

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Misión cumplida. Habíamos podido ver al fin esta peculiar ave cuya supervivencia en México y Centroamérica se encuentra en riesgo.

ACERCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA

El caracara garganta roja es altamente territorial y de gran tamaño, pues mide entre 53.3 y 63.5 cm. Su extensión de alas llega a 114.3 cm. No presenta dimorfismo sexual[6].

Su cabeza y cuerpo son de color negro con panza blanca y patas rosadas o rojas; su pico amarillo está rodeado de una cera[7] color celeste; desde luego, su garganta es roja, lo mismo que sus ojos.

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Habita en bosques de hoja ancha y de pino, a una altura que varía de los 500 a 1000 metros sobre el nivel del mar, al menos en Honduras[8]. Anda solo, en pareja o en grupos pequeños; su vuelo es lento.

Contra lo que se cree no es un ave carroñera. Se alimenta principalmente de larvas de abejas y avispas (hurgando en sus nidos) pero también de insectos adultos[9]. Coloca dos a tres huevos blancuzcos con manchas rojizas y amarronadas[10].

Ya los expertos Steve Howell y Sophie Webb al publicar su famoso libro en 1995 sobre aves de México y norte de Centroamérica presumieron que el caracara garganta roja se encontraba extirpado de la región. En aquel entonces utilizaron su anterior nombre científico, Daptrius americanus. Ernest Preston Edwards también en su libro de aves de México y áreas adyacentes, publicado en 1998, los considera extirpados de esas zonas[11]. Por todo ello, haber admirado estas magníficas aves, tan difíciles de hallar, fue uno de esos momentos que recordaremos toda la vida.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] BirdLife International (2018) Species factsheet: Ibycter americanus. Downloaded from http://www.birdlife.org on 25/10/2018

[2] Davis, C. and S. McCann (2014). Red-throated Caracara (Ibycter americanus), version 1.0. In Neotropical Birds Online (T. S. Schulenberg, Editor). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA. https://doi.org/10.2173/nb.retcar2.01

[3] www.ebird.org, © Audubon and Cornell Lab of Ornithology

[4] Los observadores de aves preferimos usar los nombres en inglés pues en todos los países donde se habla esa lengua (de Estados Unidos a Australia, del Reino Unido a Sudáfrica) las aves mantienen el mismo nombre; en cambio, los nombres populares en español suelen cambiar no solo de país en país, sino de pueblo en pueblo.

[5] Aclaramos el uso de las mayúsculas y minúsculas en las especies animales: los nombres populares en español van en minúscula (uno no escribe “una Jirafa” sino “una jirafa”; en inglés se escriben con la letra inicial en mayúscula. Finalmente, los nombres científicos se escriben con dos palabras en latín; la primera, con la letra inicial en mayúscula expresa el género y la segunda, toda en minúsculas, expresa la especie).

[6] Gallardo, Robert J., “Guide to Birds of Honduras”, Edición de autor, 1ª Edición, 2014, p.236.

[7] “Cera” en español (“cere” en inglés) es una membrana que se encuentra en la parte superior del pico de algunas aves

[8] Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016, p.218

[9] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.236.

[10] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.212

[11] Preston Edwards, Ernest “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005), p.186

CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos

Entrada publicada originalmente en el blog de Pablo Bedrossian.

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Gira de observación de aves en la Reserva Privada Rawacala, Cortés.

Contribuidor de la nota: Francisco Dubón. Edición para la página web: Karla Lara. Ambos miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología.

El domingo 21 de octubre de 2018, cinco miembros del Club de Observación de Aves Los Zorzales del Valle de Sula realizaron una gira en la Reserva Privada Rawacala. Esta reserva está ubicada en la comunidad de El Paraíso, Omoa, Cortés. El ecosistema predominante es bosque húmedo latifoliado con elevaciones de 90 a 200 msnm. Debido a la cercanía de este sitio con la costa atlántica (aproximadamente 1.5 kilómetros), es posible la observación de algunas especies de aves marinas, desde algunos tramos del recorrido.

Fotografía 1. Miembros del COA Los Zorzales que participaron en la gira. De izquierda a derecha: Adrián Perdomo, Pablo Bedrossian, Héctor Moncada y Francisco Dubón. No aparece Hipólito Pavón en la fotografía. Francisco Dubón©
Fotografía 2. Vista de la Bahía de Omoa desde uno de los miradores en la reserva, a una elevación aproximada de 190 msnm. Francisco Dubón ©

La gira realizada por el Club tuvo una duración de cuatro horas con 42 minutos, con un recorrido de 2.82 kilómetros dentro de la reserva. La hora de inicio fue a las 06:44 am y el clima durante la gira fue soleado, sin viento y temperaturas variando de 27°C a 32°C. Se lograron registrar 66 especies de aves, de las cuales dos fueron nuevos reportes en eBird para este sitio, Rose-breasted Grosbeak (Pheuticus ludovicianus) y Amazon Kingfisher (Chloroceryle amazona). Con estos dos nuevos reportes, el sitio de interés o hotspot, llega a un total de 201 especies reportadas.

Fotografía 3. Miembros del COA Los Zorzales observan y fotografían a un Rose-breasted Grosbeak (Pheuticus ludovicianus), el cual es nuevo registro para el sitio. De izquierda a derecha: Adrián Perdomo, Pablo Bedrossian, Héctor Moncada. Francisco Dubón ©

El ave más destacada observada durante la gira fue un macho de White-whiskered Puffbird (Malacoptila panamensis). Esta ave es poco común en los bosques húmedos de la costa norte y es difícil de detectar debido a que suele percharse inmóvil en partes oscuras del sotobosque. Otras especies destacadas fueron: Black-cowled Oriole (Icterus prosthemelas) y Red-capped Manakin (Ceratopipra mentalis).

Fotografía 4. Macho de White-whiskered Puffbird (Malacoptila panamensis). Francisco Dubón © 
Listado completo en eBird: https://ebird.org/view/checklist/S49450271.
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Mi experiencia como integrante del COA Clorofonias en el conteo mundial de aves playeras en 2018

Contribuidora de la nota: Diana B. Raudales. Edición para el blog: Karla Lara. Ambas miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología.

Amar nos lleva a proteger, pero ¿cómo amar? y ¿proteger lo que no se conoce?, ¿Cuántas personas conocen las aves playeras?, ¿Qué sabemos de ellas?

De patas largas y plumajes generalmente discretos, pero capaces de realizar las migraciones más extremas, las aves playeras son sencillamente admirables, a su vez, son importantes indicadores biológicos, por estas y más razones se ha declarado el 6 de septiembre como el “Día Mundial de las aves playeras”. Con motivo de esta celebración, la Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO) organizó un conteo de aves playeras en Choluteca, del 7 al 9 de septiembre del 2018, donde el COA Clorofonia fue invitado a participar.

Clubes de diferentes regiones se dieron cita en el municipio de Santa Ana el día viernes 7 de septiembre. Nos hospedamos en el hostal “Las Victorias”. Ese mismo día por la noche, nuestros guías y miembros de la ASHO, John van Dort y Roselvy Juárez, ofrecieron una interesante presentación sobre el tema, así como una breve explicación de las actividades de avistamiento para el siguiente día.

Despertamos el sábado a la madrugada, y nos esperaba una larga jornada. Partimos rumbo a la Reserva El Jicarito, en Choluteca. Empezamos nuestros avistamientos desde mucho antes de siquiera llegar a nuestro destino. En el camino y desde el autobús, pudimos observar una bandada de Mississippi Kite (Ictinia mississippiensis) en plena migración, un ejemplar de Plain-breasted Ground-Dove (Columbina minuta), una pequeña palomita que no se ve con frecuencia en otros sitios, un par de Harris’s Hawk (Parabuteo unicinctus), Ruddy-breasted Seedeater (Sporophila minuta), un lifer para muchos; así como varios grupos de Dickcissel (Spiza americana).

Llegando por fin a la Reserva El Jicarito, el famoso calor del sur se hizo sentir, pero esto no impidió que disfrutáramos de la belleza del paisaje y de la abundante variedad de especies de aves acuáticas y playeras. Entre estas pudimos observar Double-striped Thick-knee (Burhinus bistriatus), Black-necked Stilt (Himantopus mexicanus), Whimbrel (Numenius phaeopus), Pectoral Sandpiper (Calidris melanotos), Spotted Sandpiper (Actitis macularius), Greater Yellowlegs (Tringa melanoleuca), y Lesser Yellowlegs (Tringa flavipes); todas estas especies en compañía de otras, como Caspian Tern (Hydroprogne caspia), Wood Stork (Mycteria americana), Anhinga (Anhinga anhinga), White Ibis (Eudocimus albus), Yellow-crowned Night-Heron (Nyctanassa violacea), y las muy llamativas, Roseate Spoonbill (Platalea ajaja).

Fotografía 1: Panorámica de la reserva El Jicarito. Foto: Diana B. Raudales©.

Antes de regresar al autobús, hicimos una corta caminata por un camino entre los manglares. En este punto, había tantas aves brincando de rama en rama que fue difícil concentrarse en una sola. Destacaron especies como Mangrove Vireo (Vireo pallens), Yellow Warbler (Mangrove) (Setophaga petechia), y Ladder-backed Woodpecker (Dryobates scalaris). Después de un merecido y necesario almuerzo, emprendimos el camino de regreso a Santa Ana, pero antes visitaríamos un par de sitios más.

Fotografía 2: Nuestros guías, John van Dort y Roselvy Juárez, observando aves con algunos de los miembros de los diferentes clubes de observación de aves. Foto: Diana B. Raudales©.

Hicimos una parada en el puente sobre el río Choluteca, nuestros guías sugirieron buscar una pequeña rapaz, muy propia del sur; el Pearl Kite (Gampsonyx swainsonii). Y sí, perchado en lo más alto de un árbol distante, lo encontramos. También vimos otras aves interesantes en este lugar.

Finalizamos la jornada visitando la salinera “La Ostia”, aquí pudimos encontrar ejemplares de varias especies, entre ellas, Wilson’s Plover (Charadrius wilsonia), Least Sandpiper (Calidris minutilla), Semipalmated Plover (Charadrius semipalmatus), Semipalmated Sandpiper (Calidris pusilla), Spotted Sandpiper (Actitis macularius), Whimbrel (Numenius phaeopus), Willet (Tringa semipalmata), y otras. Tuvimos la suerte de escuchar y ver una pareja de Mangrove Rail (Rallus longirostris), escondidos en la espesura de los manglares.

El sol se ocultó, no sin antes regalarnos un atardecer espectacular; y cansados pero muy contentos regresamos al hospedaje. Este es el tipo de experiencias que nos hacen tener una nueva comprensión sobre las aves, nos hace valorarlas y querer protegerlas.

Fotografía 3: Individuos de Yellow-crowned Night-Heron (Nyctanassa violacea), Willet (Tringa semipalmata), Whimbrel (Numenius phaeopus) y Wilson’s Plover (Charadrius wilsonia). Foto: Diana B. Raudales©.

Fotografía 4: Individuos de Black-necked Stilt (Himantopus mexicanus). Foto: Diana B. Raudales©.

Listados en eBird:

https://ebird.org/view/checklist/S48578568

https://ebird.org/view/checklist/S48578566

https://ebird.org/view/checklist/S48578574

https://ebird.org/view/checklist/S48578577

https://ebird.org/view/checklist/S48578583

https://ebird.org/view/checklist/S48578588

https://ebird.org/view/checklist/S48578594

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Participación del Club de Observación de Aves de Siguatepeque en el Festival de las Flores 2018

Contribuidores de la nota: Nazario Valladares, Karina Trochez y Romel Romero. Edición para la página web: Carlos Alexander Z. Alberto . Miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología.

En el marco del IV Festival de las Flores, el Club de Observación de Aves de Siguatepeque, impartió el taller teórico-práctico: “Aprendiendo a ser un Detective de Aves”. Entre las actividades que se realizaron  se incluyeron charlas y prácticas de identificación de aves en el campo, participación en el desfile del festival y un concurso de fotografía.

El taller fue impartido por los miembros del Club de Observación de Aves de Siguatepeque: Lic. Romel Romero, Lic. David Meza, Licda. Linda Lee Suazo, Ing. Dagoberto Ulloa , Ing. Jairon Castellanos y el joven Oscar Suazo Jr. 

Dicho evento fue realizado en el Parque Experimental San Juan del 5 al 7 de Octubre de 2018, el cual contó con la participación de miembros del club y publico en general, para algunos de los asistentes fue su primera experiencia observando aves y quedaron motivadas para integrarse a las actividades programadas por el club.

Fotografía 1. Participantes del taller “Aprendiendo a ser detective de aves”. Karina Trochez ©

Se impartieron clases teóricas, conociendo las generalidades  y características de las aves de Honduras y en especial las de Siguatepeque, los participantes pudieron aprender como identificar una especie en el campo aprendiendo a diferenciar sus cantos, color del plumaje, forma del pico entre otros factores, además de  aprender la importancia de preservar sus  hábitats.  El sábado la actividad  inicio (06:00 a.m.) con una mañana fría y lluviosa, con el ingrediente adicional que ese día a nivel mundial se celebraba el October Big Day. Se hizo un recorrido por los senderos del Parque, logrando identificar 40 especies de aves entre pibíes, colibríes, martínes pescadores, zorzales y garzas nocturnas. Este recorrido culmino con la discusión del Código de Ética para la Observación de Aves por el Lic. Romel Romero.

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Encabezando el desfile la niña Ashley Mariel Romero, la cual viste un bonito vestido con la imagen de la Guamaya Roja (Ara macao), Ave Nacional de Honduras, rodeada por dos niñas con vestidos alusivos a las reservas bilogicas cercanas a Siguatepeque. Karina Trochez©

Al medio día se acompañó en los desfiles del Festival de las Flores, la participación del club fue encabezada por dos hermosas jóvenes, quienes sostenían en una base de madera el logo del club, la Urraca capucha celeste (Cyanolyca cucullata), seguidamente se presentó un traje típico resaltando nuestra ave nacional la Guacamaya roja (Ara macao), exhibido con mucho orgullo por una niña adolescente, miembro fundador del Club. Posterior se presentó una carroza la cual fue adornada con hermosas flores y hojas naturales mostrando con ello la importancia de conservar las áreas verdes que aun se conservan en la periferia de la Ciudad.

Fotografía 3. La carroza del Club fue dedicada a la Urruca capucha celeste, ave insignia del Club de observación de Aves de Siguatepeque. Moisés Castañeda ©

Nos acompañaron niños, jóvenes y adultos mostrando cuadros con mensajes para generar conciencia a la conservación y la educación ambiental. Al finalizar el desfile muchas personas se acercaron para tener más información del Club, fechas de pajareadas, reuniones y los objetivos que nos impulsan a continuar realizando actividades que contribuyen a posicionar aún más el destino para la observación de aves.

Fotografía 4. A pesar de la lluvia encontramos sitios para observar las aves y captar los mejores momentos de las aves ese día. Romel Romero ©

El domingo la jornada comenzó (07:00 a.m.) con un agradable clima que caracteriza la ciudad de Siguatepeque, ¡sorpresa! ya que ese día el recorrido nos acompañaron desde San Pedro Sula el Dr. Juan Ramon Collart y su esposa Doña Vera de Collart, se nos unió además Kenia Maribel de Paz miembro del Club de Observación de aves Caciques y Moisés Castañeda miembro del Club de Observación de Aves de la Sierra Lenca. Dentro de ese recorrido se observaron 34 especies, entre taragones, pájaros carpinteros, chorchas, gavilanes, chipes, etc.

Al concluir esta actividad (9:00 a.m.) nos trasladamos a la cabaña para comenzar los protocolos de clausura del taller y entrega de diplomas. No sin antes aprender acerca del uso de eBird y Merlin (dos aplicaciones del Laboratorio de Cornell muy útiles para pajareros principiantes, intermedios y avanzados, para validar reportes y la identificación de aves. Ahhhh y por cierto son gratuitas en las plataformas IOS y Android), la  charla fue impartida por Oscar Suazo Jr. revisor de eBird.org  para el Club.

Durante los tres días que duro el festival, se realizó una exposición de fotografías de aves, dividiéndose esta en tres categorías: Aves de Honduras, Aves de Siguatepeque y categoría Jóvenes Aficionados, así mismo; se premió la fotografía más gustada en redes sociales.

Fotografía 5. Momento en que David Meza recibía su premio del primer lugar de la categoría Aves de Siguatepeque. Karina Trochez ©

En la categoría  Aves de Siguatepeque resultó ganadora la fotografía de  David Meza, el cual logró una buena foto de un Cernícalo americano (Falco sparverius) tomada en el Batallón de Ingenieros y la foto más gustada en redes sociales fue la de  Oscar Suazo Jr., el cual nos mostró la belleza de un Quetzal (Pharomachrus mocinno) tomada en la Reserva Biológica de Montecillos.

Al finalizar la participación en la jornada de charlas, pajareadas y desfile, todos los miembros del club están muy motivados a continuar realizando las actividades que se tienen planificadas para ejecutar en el ultimo trimestre del año 2018.

Si usted desea ser miembro del Club de Observación de Aves de Siguatepeque por favor escribanos a avesdesiguatepeque@gmail.com  

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Pajareada Mensual en la Reserva Natural Privada Finca Las Palmas por el Club de Observación de Aves Alzacuanes, durante septiembre de 2018

Contribuidor de la nota: Gilberto Flores-Walter. Edición para la página web:  Karla Lara. Ambos miembros de la Asociación Hondureña de Ornitología.

 

La aventura comenzó el sábado 15 de septiembre a las cinco de la tarde, cuando comenzamos a conducir desde Tegucigalpa hacia la Reserva Natural Privada (RNP) “Finca Las Palmas”, ubicada a siete kilómetros de Danlí, en el Departamento de El Paraíso. Una vez en Las Palmas, los tres miembros del Club, nos instalamos e hicimos un monitoreo nocturno donde encontramos tres individuos de Middle American Screech-Owl (Megascops guatemalae) y un Mottled Owl (Ciccaba virgata), este último, siendo nuevo registro para la reserva.

Foto Grupal 2

Fotografía 1. Miembros del Club de Observación de Aves Alzacuanes que participaron durante la pajareada mensual. Gilberto Flores-Walter ©

Al día siguiente, domingo 16 de septiembre, comenzamos la pajareada mensual a las 5:20 am y con mucho ánimo. Participamos un total de ocho personas, tres miembros del Club y cinco personas externas. Las primeras aves detectadas durante la pajareada, fueron grupos de varios individuos de Band-backed Wren (Campylorhynchus zonatus), Bushy-crested Jay (Cyanocorax melanocyaneus) y Plain Chachalaca (Ortalis vetula), vocalizando y dando gracias por la lluvia de la noche anterior, en perfecta sintonía con los rugidos de un grupo de más de 40 monos olingos (Alouatta palliata), que se quedó la noche anterior cerca de la casa, ya que ahorita hay muchos árboles con alimento.

Foto Grupal

Fotografía 2. Grupo total de participantes durante la pajareada mensual de septiembre 2018 por parte del Club de Observación de Aves Alzacuanes. Gilberto Flores-Walter ©

Pajareamos cerca de la casa de Las Palmas, y luego recorrimos la entrada de acceso a la reserva por medio kilómetro. Después, nos desviamos por medio de cafetales y bosque mixto, hasta llegar a la laguna de tilapia de la reserva, donde finalizó el recorrido a media mañana.

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Fotografía 3. Casa principal de la Reserva Natural Privada Finca Las Palmas, Danlí. Gilberto Flores-Walter ©

pajareando en la laguna

Fotografía 4. Participantes observando aves en la laguna de tilapia de la Reserva. Gilberto Flores-Walter ©

Logramos detectar un total de 60 especies de aves durante la gira, la mayoría de ellas residentes, y un total de 300 individuos durante el recorrido, obteniendo dos nuevos registros para Finca Las Palmas, Mottled Owl (Ciccaba virgata) y Yellow-green Vireo (Vireo flavoviridis), y llegando así a un total de 201 especies registradas actualmente para el área.

Northern Emerald Toucanet 2

Fotografía 5. Individuo de Northern Emerald-Toucanet (Aulacorhynchus prasinus) observado en Finca Las Palmas. Gilberto Flores-Walter ©

Rusty Sparrow 3

Fotografía 6. Individuo de Rusty Sparrow (Aimophila rufescens) observado en Finca Las Palmas. Gilberto Flores-Walter © 

Listados en eBird:

https://ebird.org/view/checklist/S48537394

https://ebird.org/view/checklist/S48583752

https://ebird.org/view/checklist/S48583767

https://ebird.org/view/checklist/S48583793

 

 

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Monitoreo del milano caracolero (Rostrhamus sociabilis) en humedales del Lago de Yojoa

Contribuidor de la nota: Romel Romero, miembro de la Asociación Hondureña de Ornitología.

 

Durante el 25 de agosto se realizó el segundo monitoreo del año 2018 del Milano Caracolero (Rostrhamus sociabilis) organizado  por el Club de Observación de Aves Clorofonias, donde se contó con la participación de miembros del club, así como también de otros clubes afiliados a la ASHO como los Zorzales de San Pedro Sula, Coas de Santa Rosa de CopánClub de Siguatepeque.  También contamos con la participación del campeón nacional de Taekwondo, Miguel Ferrera, quien tuvo la experiencia de realizar su primer pajareada.

La jornada  inició a las 06:30 am en Honduyate. Se contó con la presencia de 16 participantes, los cuales se conformaron en dos grupos, ya que gracias al apoyo de la Asociación de Municipios para la Protección del Lago de Yojoa (AMUPROLAGO), se tenían dos lanchas a disposición del conteo. Sin embargo, a pesar de las dos lanchas, no cabíamos todos, por lo que se decidió utilizar únicamente  una lancha de AMUPROLAGO, y entre todos, tuvimos que hacer una colecta para rentar una lancha más grande con el Sr. Ramón Pineda de Rancho Bella Vista.

Sanil Kite Macho

Fotografía 1. Macho de Rostrhamus sociabilis. A menudo tienen sus sitios preferidos donde posar. Romel Romero ©

 

Varios Snail Kite

Fotografía 2. Una escena típica en el Lago de Yojoa, mostrando el despliegue de varios milanos caracoleros.  Romel Romero ©

Jornada de Monitoreo

Fotografía 3. Durante la jornada de conteo. Abiel Martínez ©

A continuación, se detallan los sitios visitados por cada equipo, sus respectivos líderes, enlaces de las listas ingresadas en eBird y la cantidad de individuos observados del Milano caracolero (R. sociabilis) en cada sitio visitado (Mapa 1).

Equipo #1 Liderado por Romel Romero y apoyado por Diana Raudales
Participantes = 8 Personas
 
# Ruta/Sitio de Interés Listado en eBird Individuos
1 Ruta Noreste de Monitoreo https://ebird.org/hotspot/L3162658 105
2 Sector Honduyate https://ebird.org/hotspot/L1359519 5
3 Sendero al Occidente del Canal en Aldea Los Naranjos https://ebird.org/hotspot/L4239070 27
4 Ruta Noroste de Monitoreo https://ebird.org/hotspot/L3162678 20
Sub Total 157
Equipo #2 Liderado por Alex Matute y apoyado por Abiel Martínez
Participantes = 8 Personas
# Ruta/Sitio de Interés Listado en eBird Individuos
1 Ruta Sureste de Monitoreo https://ebird.org/hotspot/L3162649 93
2 Sector La Ensenada https://ebird.org/hotspot/L3799497 36
3 Sector El Novillo https://ebird.org/hotspot/L3164002 34
Sub Total 163
Total Monitoreo Milano Caracolero (Rostrhamus sociabilis) 320

Equipo #1 liderado por Romel Romero y asistido por Diana Raudales. foto cortesia de Juan Carlos AMUPROLAGO

Fotografía 4. Equipo número 1 dirigido por Romel Romero y asistido por Diana Rudales. Romel Romero ©

equipo #2 liderado por Alex Matute y asistido por Abiel Martinez, foto cortesia Alex Matute

Fotografía 5. Equipo número 2 liderado por Alex Matute y asistido por Abiel Martínez. Alex Matute  ©

Los dos grupos hicieron un esfuerzo para cubrir todo el humedal, logrando reportar 320 individuos de R. sociabilis y 18 nidos (se contaron los nidos donde había un individuo echado), lo que representa un incremento de población del 68% en relación con el mismo mes de agosto del año 2017 (Gráfico 1)

Snail Kite

Fotografía 6. Macho de milano caracolero en el nido. Romel Romero ©

Captura de pantalla (13)

Gráfico 1. Comparativo de monitoreos del Club en el mes de agosto en los años 2016, 2017 y 2018

mapa caracolero

Mapa 1. Sitios de interés donde se monitoreo la abundancia de Rostrhamus sociabilis durante el mes de agosto 2018.

Asistentes al Monitoreo del Milano Caracolero agosto 2018

Fotografía 7. Grupo total de participantes en el monitoreo del milano caracolero en agosto de 2018. Romel Romero ©

Como club se tiene el objetivo de seguir monitoreando esta especie en los próximos años, ya que es una especie emblemática para la cuenca del Lago de Yojoa, el cual es considerado uno de los mejores sitios para la observación de esta especie y de mucho atractivo para el aviturismo internacional.

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